jueves, 18 de marzo de 2021

La Ley del Amor

Apreciados Estudiantes de la Luz, con frecuencia, el ser humano confunde el amor con el afecto y la atracción por el sexo opuesto; ciertamente ahí está la presencia del amor y el afecto y la atracción física, la afinidad, la resonancia, el deseo y la intención, el perdón y la transmutación, la salud, la armonía, el equilibrio, el orden, la paz y otros son actividades del amor.

El Amor es la Ley Suprema que sustenta la Creación, y todas las leyes obedecen y son trascendidas por la Ley del Amor. Toda la Creación vive y actúa de acuerdo con la Ley del Amor. El Amor es la Fuerza que da cohesión y equilibrio al Universo, el Amor es la Fuerza que da forma a los seres vivos, a las cosas, a los planetas, Soles, Universos y es la Fuerza de Gravedad que mantiene en armonía a los planetas y a las estrellas en sus esferas de radiación. El Amor es la Fuerza de cohesión que une a Universos, Soles, Planetas y hombres. Todos somos Hijos del Amor, existimos por el Amor y volvemos a la Fuente por el Amor. Todo el Universo, toda la Naturaleza, toda Energía y Sustancia obedecen a la Ley del Amor. 

El Amor emana del Creador Supremo y es para Él su Voluntad. El Amor es la Energía Pura, Ilimitada, Omnipotente, Omnipresente, Omniabarcante con la que el Universo y todos los seres fuimos creados. El Amor es una emanación natural del Espíritu, Yo Soy la Mágica Presencia. El Amor es la Fuerza más preciada que el hombre recibió del Creador. El Amor es la Energía más poderosa del Universo que siempre regresa multiplicada, aquieta la mente y los sentidos, supera las creencias y programaciones, activa la intuición y facultades superiores, nos armoniza y conecta con nosotros mismos y los demás, con la Naturaleza, la Energía Cósmica, la Conciencia del Universo, el Creador Supremo, el Alma y el Ser, Yo Soy. 

El Amor es la causa y la razón de la vida, su alegría y su belleza. El Amor es la ciencia de las ciencias, la ciencia del Espíritu. El Amor es la sabiduría puesta en acción. El Amor es la luz de todas las religiones. El amor es el más grande de los mandamientos. El amor es la Fuerza Suprema que elimina rencores, injusticias, sufrimientos. El Amor salva todos los abismos. El Amor es el cumplimiento de la Ley de la Vida y es el único camino para volver al Padre, Dios, el Creador Supremo, la Fuente, el Todo, el Absoluto, la Mágica Presencia de Dios Yo Soy. 

Todo el Universo obedece al mandato del Amor, todo deseo se manifiesta cuando se ordena con Amor. El Suministro Universal Onmipresente es obediente al mandato del Amor. La Verdad de la Vida es que no puedes desear algo que no pueda manifestarse en alguna parte del Universo. Cuanto más intenso sea el sentimiento dentro del deseo, tanto más rápido se logrará. El deseo intenso de lograr algo constructivo es el Poder de Dios que libera la energía necesaria para manifestar el objeto del deseo. No obstante, si deseas algo que dañe a otro Hijo de Dios tendrás discordia y fracaso en tu vida. 

Es importante darnos cuenta que la intención de Dios para cada uno de sus Hijos es la abundancia de toda cosa buena y perfecta. Él creó la perfección e dotó a sus Hijos con el mismo Poder de crear y mantener la Perfección, y expresar el Dominio de Dios sobre todo lo que hay en la Tierra. La humanidad fue creada a Imagen y Semejanza del Padre y la única razón por la cual no manifiesta su Dominio es porque no usa su Autoridad Divina, con la cual cada individuo está dotado y con la que debe gobernar su mundo. Así, los seres humanos no están cumpliendo con la Ley del Amor al no derramar Paz y Bendición a toda la Creación. 

Esta falta de Autoridad y Dominio se produce porque las personas no se reconocen y aceptan como Espíritus encarnados viviendo una experiencia humana en un Cuerpo Físico que es el Templo del más Alto Dios Viviente, lo cual deben reconocer y aceptar siempre. La humanidad vivirá en este estado de conciencia hasta que acepte a Dios en su corazón como el Dueño, el Dador y el Hacedor de todo Bien que alguna vez ha entrado en su vida y mundo. La personalidad tiene que reconocer completamente que no tiene nada propio, pues hasta la Energía con la cual uno reconoce al Gran Dios Interno es irradiada dentro de la personalidad por el Gran Ser Divino. 

El Amor y la Alabanza del Gran Ser Interno y la atención enfocada y sostenida en la Verdad, Salud, Paz, Suministro, Liberación o cualquier otra cosa que puedas desear para un uso correcto, si es persistentemente sostenida en tu pensamiento y sentimiento conscientes lo traerás a tu mundo para tu uso de manera tan segura como que hay una Gran Ley Atracción Magnética en el Universo. 

La Eterna Ley de la Vida es: “lo que piensas y sientes lo traes a la forma; donde está tu atención allí está tu consciencia; donde está tu consciencia allí estás tú porque tú eres una consciencia; y aquello sobre lo cual medites en eso te convertirás”. 

Mientras el ser humano genere y albergue pensamientos y sentimiento de crítica, condenación, miedo, dudas, resentimiento, envidia, odio y otros, con toda seguridad atraerá discordia, fracaso y desastre en su mente, cuerpo y mundo. Los pensamientos y sentimientos discordantes son los que producen las condiciones de vejez, falta de memoria y todas las demás fallas en el mundo de la experiencia humana. 

Cualquier discordia en los sentimientos transgrede la Ley del Amor, que es la Ley del Equilibrio, Armonía y Perfección. El mayor crimen en el Universo contra la Ley del Amor es la emisión casi incesante que hace la humanidad de toda clase de sentimientos irritantes y destructivos. Algún día la humanidad se dará cuenta que las fuerzas destructivas que se manifiestan en la Tierra, generadas por los pensamientos y sentimientos humanos, han entrado en los asuntos de los individuos o naciones solamente por falta de control en sus sentimientos y emociones. 

Darle expresión a los pensamientos y sentimientos discordantes es el camino de menor resistencia y es la actividad habitual del individuo que se niega a comprender la Ley de su propio Ser y llevar al ser personal a obedecer dicha Ley. Quién no quiera controlar sus pensamientos y sentimientos tiene las puertas de su conciencia abiertas de par en par a las actividades desintegradoras emitidas por las mentes, sentimientos y emociones de otros. 

El individuo tiene que hacer un esfuerzo consciente para trascender estas limitaciones, y nadie puede quitar de su vida y mundo la miseria, discordia y destrucción en tanto no controle sus propios pensamientos y sentimientos. Al principio esta disciplina requiere de un esfuerzo determinado y continuo, pero no importa cuánto esfuerzo sea necesario para controlar estas dos actividades, vale la pena todo el tiempo, energía y esfuerzo, ya que sin esto no se puede tener un dominio real y permanente de la vida y mundo. 

Todos tenemos la la Llama de la Vida, la Llama de Dios en nuestro corazón, y ese Ser Divino tiene el Dominio donde quiera que vayamos en el Universo. Si por tu propia inercia mental no haces el esfuerzo necesario para reordenar tus viejos hábitos de mente y cuerpo, andarás atado por las cadenas de tu propia forja; pero si escoges conocer al Dios dentro de ti y te atreves a darle todo el control de tus actividades externas, recuperarás el Dominio sobre toda sustancia, el cual te ha pertenecido desde el principio de los tiempos.

Sin embargo, el ser humano, viviendo en el engaño de los sentidos, le da poca atención y aún menos adoración a su Fuente, la Suprema, Magna, Esplendorosa, Majestuosa e Infinita Causa de todo lo que existe, el Creador y Sostenedor de todos los mundos. El ser humano agradece por los favores materiales recibidos, los cuales son tan efímeros, pero se olvida de agradecer a la Gran Presencia Gloriosa Yo Soy, la Vida misma por la cual existe que es todo Amor, todo Inteligencia y todo Poder. La Vida que el ser humano disfruta en todo momento puede considerarla como propia, pero siempre ha pertenecido, pertenece ahora y siempre pertenecerá a la Gran Fuente Una de la Vida, la Luz, el Amor y Todo Bien, Dios, el Supremo, el Adorable, el Omipenetrante. 

A causa del mal uso que el ser humano le da a la Energía de Vida que el Omnipresente Uno derrama sobre él de manera constante, pura, perfecta e incontaminada, ha creado condiciones tan destructivas y dolorosas que al no poder soportarlas, ya sea por desesperación, agonía o rebelión acude a Dios para que lo libere de tal miseria. Esta es la ofrenda que le presenta al Dador de Todo Bien a cambio de la Incesante Perfección que continuamente otorga en Amor Supremo. Lo único que el Gran Ser exige para darlo todo es que se le use correctamente para bendecir al resto de la Creación con júbilo infinito, actividad armoniosa y Perfección. 

Es el ser personal el que ha creado la miseria en la Tierra, pues cada ser humano con su libre albedrío a través de sus pensamientos y sentimientos han traído a la existencia la discordia, la miseria y el caos que hay en la Tierra, produciendo disonancia en la Música de las Esferas, ya que todo lo demás vive y actúa de acuerdo con la Ley del Amor, de Vida, de Armonía y de Luz, fusionado con el Todo Amoroso, el Cuerpo del Ser Infinito. 

Todos los Ámbitos de Vida y Luz se mueven y crean de acuerdo al principio fundamental del Amor sobre el cual descansa la Perfección. Si no fuera por los Grandes Maestros Ascendidos de Luz, hace tiempo que la humanidad se hubiera destruido a sí misma. Las trascendentales y magníficas actividades de Amor y Luz son las condiciones naturales en que Dios creó y espera que sus Hijos manifiesten obedeciendo a su comando de Amar. Los Maestros Ascendidos afirman que en ciclos anteriores los Hijos de la Tierra expresaron esta Perfección manifestando una Edad Dorada donde la humanidad vivía en estado similar al de los Maestros Ascendidos. Las condiciones de miseria que se dieron desde entonces se produjeron porque la humanidad escogió quitar la atención a su Fuente, el Amor, como el plan mediante el cual vivir la vida. 

Cuando los hijos de la Tierra se apartan del Amor, están escogiendo deliberada y conscientemente la experiencia del caos. Quienquiera que trate de existir sin Amor no puede sobrevivir por mucho tiempo en ninguna parte de la Creación, pues sus esfuerzos redundarán en fracaso, miseria y disolución. Todo aquello que carezca de Amor tiene que regresar al caos, para que la sustancia vuelva a ser utilizada para crear una forma nueva y perfecta en combinación con el Amor. Esta Ley se aplica tanto a la Vida Universal como a la individual, es Inmutable, Irrevocable, Eterna y, no obstante, Benévola, ya que la creación de la forma existe para que Dios tenga algo sobre lo cual verter Amor y, así, expresarse en acción. Esta es la Ley de la Magna Presencia Una de la cual todo lo demás procede, es el Mandato de la Eternidad. 

Sin embargo, en la ignorancia de los sentidos, de los apetitos humanos y los deseos del ser externo, el ser humano provoca el tener que encarnar una y otra vez. Estos apetitos sensoriales son meras acumulaciones de energía, que el individuo, a través de sus pensamientos y sentimientos repetitivos, ha calificado adquiriendo éstos un momentum o ganado vitalidad hasta convertirse en un hábito. Los apetitos sensoriales de vidas anteriores se convierten en los hábitos de las vidas sucesivas, manteniendo a las personas atadas a la discordia, la carencia y la necesidad, llevándola por un laberinto de problemas y experiencias de su propia creación, forzándola a comprender y a obedecer la Ley de la Vida, la Ley del Amor que es la Ley del Uno. La obediencia a la Ley del Amor comienza con un sentimiento de paz y armonía en los sentimientos, cuyo centro está en el corazón. 

El Amor no es una actividad mental, sino la Esencia Pura y Luminosa que crea la mente. Esta Esencia de la Gran Llama Divina fluye a la sustancia y se derrama como Perfección en la forma y la acción. El Amor es Perfección Manifiesta y sólo puede expresar paz y felicidad a toda la Creación. Esta Perfección Manifiesta no pide nada para sí porque es eternamente Auto-Creada, al ser el Palpitar del Corazón del Ser Supremo. El Amor lo tiene todo y sólo se ocupa de poner en movimiento el Plan de Perfección en todo, provocando un derrame constante de Sí Mismo y así mantiene su equilibrio. El Amor es la base de la Armonía y el uso correcto de toda la Energía Vital. En la experiencia humana esto se convierte en un deseo de dar Paz y Armonía al resto de la Creación. (Nota: Artículo en desarrollo con base en las Enseñanzas de los Maestros Ascendidos) ¡El Creador Supremo Dios los Ilumine, los Guíe y los Proteja!

jueves, 11 de marzo de 2021

Las Leyes Superiores de la Vida

Apreciado Estudiante de la Luz, sabemos que la mayoría de las situaciones que generan caos, desarmonía, enfermedad, limitación, fracaso y sufrimiento en la vida y mundo de las personas tienen como causa sus pensamientos, sentimientos, emociones, palabras y acciones discordantes. 

La Eterna Ley de la Vida es: Lo que tú piensas y sientes lo traes a la forma; donde está tu pensamiento allí está tu consciencia; donde está tu consciencia allí estás tú, porque tú eres tu consciencia. 

Mientras el ser humano genere y albergue pensamientos y sentimiento de crítica, condenación, miedo, dudas, resentimiento, envidia, odio y otros, con toda seguridad tendrá discordia, fracaso y desastre en su mente, cuerpo y mundo. Mientras el ser humano siga poniendo su atención en pensamientos y sentimientos negativos estará atrayéndolos a su vida. 

Sin embargo, los pensamientos no pueden convertirse en cosas hasta que son revestidos con el sentimiento. La actividad sentimental de la Vida es el punto menos protegido de la conciencia humana, y es la energía acumulada mediante la cual los pensamientos se convierten en cosas. Por eso es muy importante vigilar los sentimientos, a que el control de los sentimientos como las emociones juega el papel más importante en la Vida para mantener el equilibrio de la mente, la salud del cuerpo, y el éxito y los logros en los asuntos y mundo del ser personal de cada individuo. 

Cualquier discordia en los sentimientos rompe la Ley del Amor, que es la Ley del Equilibrio, la Armonía y la Perfección. El mayor crimen en el Universo contra la Ley del Amor es la emisión casi incesante que hace la humanidad de toda clase de sentimientos irritantes y destructivos. 

Algún día la humanidad se dará cuenta que las fuerzas destructivas que se manifiestan en la Tierra, generadas por los pensamientos y sentimientos humanos, han entrado en los asuntos de los individuos o naciones solamente por falta de control en sus sentimientos y emociones. 

Así como el ruido de una explosión causa un choque al sistema nervioso, generando una sensación de temblor en la estructura celular del cuerpo, de la misma forma los sentimientos de irritación estremecen, perturban y desarreglan la sustancia más sutil de la estructura atómica de la mente, cuerpo y mundo de la persona que los envía. El sentimiento discordante es lo que produce las condiciones que llamamos desintegración, vejez, falta de memoria y todas las demás fallas en el mundo de la experiencia humana. 

Darle expresión a los pensamientos y sentimientos discordantes es el camino de menor resistencia y es la actividad habitual del individuo sin desarrollo que se niega a comprender la Ley de su propio Ser y llevar al ser personal a obedecer dicha Ley. Aquel que no quiera controlar sus pensamientos y sentimientos está en mal camino, ya que las puertas de su conciencia están abiertas de par en par a las actividades desintegradoras emitidas por las mentes, sentimientos y emociones de otros. 

El individuo tiene que hacer un esfuerzo consciente para trascender estas limitaciones, y nadie puede quitar de su vida y mundo la miseria, discordia y destrucción en tanto no controle sus propios pensamientos y sentimientos. Al principio esta disciplina requiere de un esfuerzo determinado y continuo, pero no importa cuánto esfuerzo sea necesario para controlar estas dos actividades, vale la pena todo el tiempo, energía y esfuerzo, ya que sin esto no se puede tener un dominio real y permanente de la vida y mundo. 

Es importante comprender que la intención de Dios para con sus Hijos es la abundancia de toda cosa buena y perfecta. Él creó la Perfección y dotó a sus Hijos con ese mismo Poder para crear y mantener la Perfección y expresar el Dominio Divino. La humanidad fue creada a Imagen y Semejanza de Dios, la única razón por la que no manifiestan su Autoridad Divina es porque no se reconocen y aceptan como Hijos de Dios, Seres Espirituales viviendo una experiencia humana en un cuerpo físico que es el Templo de Dios. 

La humanidad continuará en este estado de conciencia hasta que acepte a Dios en su corazón como el Dueño, el Dador y el Hacedor de todo el Bien que puede entrar en su vida y mundo. El ser personal tiene que reconocer completamente que la conciencia humana no tiene nada propio, pues hasta la energía por la cual uno reconoce al Gran Dios Interno, la Mágica Presencia Yo Soy, es irradiada al ser personal por el Gran Ser Divino. 

El Amor al Gran Ser Interno y la atención mantenida en la Verdad, Salud, Libertad, Paz, Suministro o cualquier otra cosa que puedas desear para un uso correcto, lo traerás a tu mundo si lo mantienes persistentemente en tu pensamiento y sentimiento conscientes, tan seguro como que existe la Gran Ley de Atracción Magnética en el Universo. La Verdad de la Vida es que no puedes desear algo que no pueda manifestarse en algún lugar del Universo. Cuanto más intenso sea el sentimiento dentro del deseo, tanto más rápido se logrará. 

El primer paso para controlarte a ti mismo es el aquietamiento de toda actividad externa, tanto de la mente como del cuerpo. El segundo paso es imaginar sentir el cuerpo envuelto en una esplendorosa luz blanca. El tercer paso es reconocer: Yo acepto gozosamente ahora la plenitud de la Magna Presencia de Dios, el Cristo Puro. Luego, cierra la meditación decretando: Yo Soy un Hijo de la Luz, Yo amo a la Luz, Yo le sirvo a la Luz, Yo vivo en la Luz, Yo Soy protegido, iluminado, suministrado y sostenido por la Luz, y Yo bendigo la Luz. 

La Luz es la manera que Dios tiene de crear y mantener el Orden, la Paz y la Perfección en toda su Creación. Todo ser humano puede tener todo el tiempo que requiera para hacer esto cuando su deseo sea lo suficientemente intenso. La intensidad del deseo en sí reordenará el mundo, condiciones y cosas de las personas para utilizarlo en la escalada hacia la cima. No hay persona en el mundo que esté exenta de esta Ley, ya que el deseo intenso de hacer algo constructivo es el Poder de Dios que libera la energía necesaria para crear y expresar el objeto del deseo. Todo el mundo tiene el mismo privilegio supremo de hacer contacto con la Todopoderosa Presencia de Dios, y Ésta es el único Poder que siempre ha elevado, que eleva y que elevará al ser humano y su mundo por encima de la discordia y la limitación. 

La condición desafortunada en la conciencia humana que mantiene a la gente en su limitación auto-creada es su actitud mental, que teme o ridiculiza lo que no entiende. Todos y cada uno de los individuos tiene la Llama Divina de la Vida dentro de sí, y ese Ser Divino en ti tiene el Dominio donde quiera que te muevas en el Universo. Si por tu propia inercia mental no ejerces el necesario esfuerzo para reordenar tus viejos hábitos de mente y cuerpo, andarás atado por las cadenas de tu propia forja; pero si escoges conocer al Dios dentro de ti y te atreves a darle todo el control de tus actividades externas, recuperarás el conocimiento de tu Dominio sobre toda sustancia, Dominio que te ha pertenecido desde el principio de los tiempos. 

La Ley de Reencarnación es la actividad del crecimiento humano que le brinda al individuo la oportunidad de reestablecer un equilibrio en condiciones que él mismo causó conscientemente que se desequilibraran. No es más que una de las actividades de la Ley de Compensación, Causa y Efecto, o lo que podría denominarse un proceso de equilibrio automático que gobierna todas las Fuerzas en todas partes del Universo. Todo está sometido a la Ley perfecta, directa y exacta. 

Sólo hay una manera de evitar la rueda cósmica de Causa y Efecto, la necesidad de reencarnar, y es mediante el esfuerzo consciente por comprender la Ley de la Vida. Tienes que buscar diligentemente el Dios Interno, establecer un contacto permanente y consciente con ese Ser Interno, y aferrarte firmemente a Él ante la condición que sea en la vida externa. 

No hay Maestría ni Dominio Consciente en las prácticas hipnóticas o de trance y son de los más peligroso y destructivo para el crecimiento del alma de la persona que permite tal práctica. Comprende a cabalidad que el Control Consciente, la Maestría y el uso de las Fuerzas y cosas terrenas deben estar en todo momento bajo la dirección de tu Ser Interno o Divino, a través de la cooperación perfecta y obediencia de todas tus facultades externas de mente y cuerpo a dicha Guía Interna. Sin esto es imposible alcanzar la Maestría. 

Al decir verdad, los milagros no existen, ya que todo ocurre de acuerdo con la Ley; y eso que parece milagroso al concepto actual de la humanidad no es más que el resultado de aplicación de Leyes a las cuales la conciencia actual de la humanidad no está acostumbrada, por lo que le resulta extraño e insólito. Cuando se comprende correctamente la realidad de la Vida, todas esas manifestaciones que le parecen milagrosas a su conciencia actual resultan ser experiencias tan naturales y normales, como la formación de palabras le son normales a todo aquel que ha aprendido el uso del alfabeto. 

En estos momentos de crisis podemos decir a la humanidad: Despierten del engaño de los sentidos, despierten de su letargo. El ser humano le presta poca atención y aún menos adoración a su Fuente, la Suprema, Magna, Esplendorosa, Majestuosa e Infinita Causa de todo lo que existe, el Creador y Sostenedor de todos los mundos. El ser humano no le da gratitud a la Gran Presencia Gloriosa, a la Vida misma por la cual existe. El ser humano agradece por los favores materiales recibidos, los cuales son tan efímeros que pasan de uno a otro y luego desaparecen, pero se olvidan de agradecer a la Fuente de toda Vida, todo Amor, toda Inteligencia, todo Poder. La Vida que disfrutan en todo momento pueden considerarla como propia, pero siempre ha pertenecido, pertenece ahora y siempre pertenecerá a la Gran Fuente Una de la Vida, la Luz, el Amor y Todo Bien, Dios, el Supremo, el Adorable, el Omipenetrante. 

A causa del mal uso que el ser humano le da a la Energía de Vida que el Omnipresente Uno derrama sobre él de manera constante, pura, perfecta e incontaminada, ha creado condiciones tan destructivas y dolorosas que al no poder soportarlas, ya sea por desesperación, agonía o rebelión acude a Dios para que lo libere de tal miseria. Esta es la ofrenda que le presenta al Dador de Todo Bien a cambio de la Incesante Perfección que continuamente otorga en Amor Supremo. La única condición que el Gran Ser exige para darlo todo es que se le use correctamente para bendecir al resto de la Creación con júbilo infinito, actividad armoniosa y Perfección. 

Todos los Ámbitos de Vida y Luz se mueven y crean de acuerdo al principio fundamental sobre el cual descansa la Perfección. Dicho principio es el Amor. Si no fuera por los Grandes Maestros de Luz, hace tiempo que la humanidad se hubiera destruido a sí misma y al planeta sobre el cual existe. Las trascendentales y magníficas actividades de Amor y Luz son las condiciones naturales en que Dios creó y espera que sus Hijos manifiesten obedeciendo a su comando de Amor. En el Universo no existen cosas sobrenaturales, todo lo que es trascendental, bello y perfecto es algo natural y acorde con la Ley de Amor. 

Cuando los hijos de la Tierra se apartan del Amor, están escogiendo deliberada y conscientemente la experiencia del caos. Quienquiera que trate de existir sin Amor no puede sobrevivir por mucho tiempo en ninguna parte de la Creación. Tales esfuerzos solo redundarán en fracaso, miseria y disolución. Todo aquello que carezca de Amor tiene que regresar al caos, a lo amorfo, de manera que la sustancia pueda volver a ser utilizada de nuevo en combinación con el Amor y producir una forma nueva y perfecta. Esta Ley se aplica tanto a la Vida Universal como a la individual. Es Inmutable, Irrevocable, Eterna y, no obstante, Benévola, ya que la creación de la forma existe para que Dios tenga algo sobre lo cual verter Amor y, así, expresarse en acción. Esta es la Ley de la Magna Presencia Una de la cual todo lo demás procede, es el Mandato de la Eternidad, y la Inmensidad y Esplendor de esa Perfección no se puede describir en palabras. (Enseñanzas del Maestro Ascendido Saint Germain) ¡El Creador Supremo Dios los Ilumine, los Guíe y los Proteja!

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lunes, 1 de febrero de 2021

El Poder de las Palabras

Apreciados Estudiantes de la Luz, la Vida y el Amor, mucho se habla del poder de las palabras pero aún no se ha comprendido a profundidad. Es necesario darnos cuenta del poder que las palabras encierran y usarlas para nuestra superación integral, pues las palabras son el medio más común de comunicación en la experiencia humana. Todos tenemos el poder de pensar, sentir, hablar y actuar con libertad. Lo que pensamos, sentimos y hablamos crea nuestra realidad en el día a día: felicidad o infelicidad, limitación o prosperidad, salud o enfermedad, etc.

La palabra hablada es la expresión perfecta de lo que pensamos y sentimos. La boca habla de lo que abunda en el corazón, decía el Maestro Jesús el Cristo. Las palabras son pensamientos hablados y vitalizados con el sentir del corazón. Hablamos lo que pensamos y pensamos en lo que creemos, que en el fondo constituye nuestra verdad.

"Panal de miel son las palabras suaves", decía el sabio Salomón. Un proverbio tibetano dice: "La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro”. Quien conoce el valor de las palabras cuida su verbo. Decía el Maestro Pitágoras que “No sabe hablar quien no sabe callar” y que “Solamente se debe de hablar cuando la palabra es más importante que el silencio”. "Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras", dijo Shakespeare. "El sabio no dice lo que sabe y el necio no sabe lo que dice", reza un proverbio chino. "Muchas palabras no indican mucha sabiduría", dijo Tales de Mileto. “El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras”, dice un proverbio chino. Y Zenón de Citio dijo: “Tenemos dos orejas y una sola boca justamente para escuchar más y hablar menos”. 

Las palabras tienen el poder de despertar, cambiar o generar estados de ánimo, sentimientos y emociones en sí mismos o en los demás. Las palabras pueden alegrar o entristecer, enojar o violentar, mover o paralizar, etc. Una palabra triste puede deprimir a quien la escucha. Una palabra alegre puede iluminar el día de una persona. Una palabra de enojo puede despertar temor o violencia en los demás. Una palabra amorosa puede despertar bondad o generosidad en quien la escucha. Una sola palabra puede traernos la felicidad o la desdicha. Las palabras pueden acariciar como el más dulce beso, pero también puede herir como la más filosa espada, puede alentar como el más fraternal abrazo o destruir incluso al más fuerte.

Cuando te sientas desarmonizado imagina la situación con detalles pero sin juzgar y sin identificarte, en seguida busca una palabra o frase positiva y repítela hasta sentir una sensación de tranquilidad y paz. Puedes repetir esta práctica las veces que creas necesario. Las palabras tienen el poder de crear diferentes escenarios y realidades en la vida de las personas, pues las palabras crean imágenes en la mente de quien las escucha. Las palabras positivas crean escenarios positivos, las palabras negativas crean escenarios negativos. Las palabras pueden liberar o esclavizar, sanar o angustiar, construir o destruir, vencer o derrotar, etc. Una palabra a tiempo puede aliviar tensiones. Una palabra descuidada puede destruir una vida. Una palabra de amor puede curar y ser una bendición. Una misma palabra puede expresar muchas cosas de acuerdo al énfasis con que se dice.

La manera de hablar y la forma como usamos las palabras es esencial para una buena comunicación con los demás y con uno mismo. Cuanto más sencilla y clara sea la forma de hablar, mejor será la comunicación. Es importante decir las palabras correctas en el momento correcto. Debemos aprender a hablar cuando se debe de hablar y callar cuando se debe callar. Las palabras crean imágenes en la mente de las personas que nos escuchan, por eso es importante escoger las palabras correctas para comunicar lo que deseamos comunicar.

Cuando alguien habla se desnuda ante los demás porque las palabras revelan la conciencia de las personas, lo que piensan y sienten. Si queremos vivir en armonía con nosotros mismos y con los demás debemos de hacer buen uso de las palabras y evitar expresiones hirientes. Cuando una persona está en armonía consigo misma, sus palabras son armoniosas, positivas, equilibradas, edificantes y constructivas; en cambio, cuando una persona está desarmonizada puede volcar sobre sí mismo y los demás una avalancha de expresiones negativas y destructivas.

Nuestras palabras deben centrarse en la verdad, deben ser armoniosas, estimulantes, motivadoras, edificantes e inspiradoras. La mente no reconoce las negaciones. Lo que las personas niegan eso es justamente lo que atraen a sus vidas. Cuando negamos algo la mente crea una imagen de lo que negamos y busca manifestarla en la realidad.

Así como debemos cuidar las palabras que pronunciamos en su calidad, énfasis y veracidad, también hay que estar atentos a las palabras que escuchamos, pues las palabras crean imágenes en nuestra mente, generan pensamientos y despiertan sentimientos en el corazón. Recordemos que lo que pensamos, sentimos y hablamos se manifiesta en nuestra vida y mundo. Hay que hablar con atención, observando cada palabra que salga de nuestra boca. Cuando no tengamos nada positivo que decir es mejor callar, porque cuando alguien está enojado o resentido le es fácil hablar con palabras hirientes y destructivas, haciéndose más daño a sí misma y a los demás. Decía el Maestro de Maestros: "No es lo que entra por la boca del hombre lo que lo contamina, sino lo que sale de ella”, es decir, las palabras negativas que generan una vibración discordante que tarde o temprano regresan a su origen.

La palabra es un poder. Con la palabra damos forma y vida a la energía que proviene de nuestro interior, de nuestro Ser, la cual alimentamos con el sentimiento y la emoción. Cada palabra que pronunciamos va impregnada de nuestro sentimiento y emoción. La palabra como el sonido emplea el éter como medio de expresión y proyección. Cada palabra tiene el potencial de su propia realización, el potencia para su manifestación física. Cada palabra que pronunciamos es un decreto, pues cada palabra es la expresión de nuestra conciencia, nuestro pensamiento y sentimiento, facultades creadoras y divinas con que todos estamos dotados. Las palabras crean, la palabra es creadora. Cada palabra es un ser con vida, cualidad, forma y expresión. Cada palabra deber ser cuidadosamente pronunciada de tal forma que los sonidos armónicamente combinados produzcan exactamente lo que queremos manifestar.

El lenguaje de las palabras es creador, pero el lenguaje usado irresponsablemente forma creaciones inarmónicas y destructivas. El lenguaje verbal es una manifestación de poder, de energía, mediante la cual se manifiesta una fuerza interior que irradia hacia el exterior. El lenguaje es la revelación de determinadas fuerzas internas con su expresión indiscutible. Todas las cosas de la Naturaleza tienen su lenguaje peculiar. La Naturaleza es una escritura viviente, eterna, indestructible, por medio de la cual comunica la Verdad, desde el primer día luminoso de la creación, a aquellos que han aprendido a descifrarla. En tiempos remotos debió existir un lenguaje universal, único y común a todos. El descubrimiento de este Lenguaje constituye el camino para llegar a la Verdad, Dios, que se expresa cada día, cada hora, cada instante y cada momento mediante Fuerzas, Principios y Leyes.

La palabra es un poder, la palabra es creadora, la palabra es el verbo y el verbo es creador. Así está escrito en el Evangelio de Juan: "En el principio era el Verbo (la Palabra) y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho". La palabra es el poder creador que manifestó la creación de Dios como del hombre.

La palabra hablada es sonido y el sonido produce vibración. El sonido producido por la palabra es energía divina que crea, genera progreso, evolución o desintegración. Cada palabra que emitimos genera una vibración que tiene el poder de poner a vibrar nuestros cuerpos, células, moléculas y átomos, de acuerdo al sentimiento y la emoción con que la impregnamos. Este poder del Verbo Divino afecta directamente nuestra aura, chakras, glándulas y sistemas bioenergéticos y bio-orgánicos funcionales. Cada chakra, de acuerdo a su vibración posee un color en particular y el poder del verbo puede avivar o cambiar esos colores, así como puede cambiar el color de nuestra aura.

Las palabras tienen el poder de purificar, cambiar y transformar nuestro mundo interior, nuestras creencias, valores, programaciones, condicionamientos y nuestro mismo ADN para lograr nuestra realización interior, nuestra realización espiritual. El Verbo, por el principio de resonancia tiene el poder de despertar lo que está latente en el Ser.

Para conseguir la transformación interior hay que aprender a usar frases positivas, decretos o afirmaciones en tiempo presente, pues vivimos en un eterno presente. El poder del cambio, la transformación y la realización está en el presente, el aquí y el ahora. Hace mucho tiempo se dijo: Decretarás una cosa y te será dada y la Luz resplandecerá en tus caminos. El hombre, creado a la imagen y semejanza de Dios tiene el mismo poder de decretar como Dios cuando dijo: “Haya Luz y hubo Luz”.

La Ciencia de la Palabra hablada ha sido practicada a lo largo de los siglos tanto por los adeptos en el lejano oriente como por los místicos del occidente, quienes han usado el poder del verbo a través de mantras, oraciones, invocaciones, afirmaciones, decretos, cantos y otros para poner en actividad las Fuerzas Divinas y Universales en beneficio de si mismos y de la humanidad. ¡El Creador Supremo Dios los Ilumine, los Guíe, los Proteja y les de la Revelación!

sábado, 19 de diciembre de 2020

El Significado Espiritual del Solsticio de Invierno

El aparente ir y venir del Sol entre los Trópicos de Cáncer y de Capricornio debido a los movimientos de la Tierra, y su paso por la línea del ecuador en dos ocasiones a lo largo del año determina las cuatro estaciones de la Naturaleza y, por supuesto, determina la vida de todos los seres vivos del planeta Tierra, incluyendo nuestras vidas. 

Dado que la vida de los seres humanos depende del Astro Rey, desde el pasado la mayoría de los pueblos y religiones lo han asociado a la Divinidad y todos los Maestros, Profetas o Avatares que a lo largo de la historia alcanzaron los más altos niveles de desarrollo espiritual como Cristo, Buda, Mitra, Horus, Dionisio, Huiracocha, Krishna, Quetzalcoatl, etc., siempre han sido asociados al Sol. 

El Solsticio de Invierno se da cuando el Sol recorre el Trópico de Capricornio e indica la noche más larga y el día más corto del año. El Solsticio de Invierno simboliza el día más oscuro del año y al mismo tiempo el día en que el Sol nace. El Solsticio de Invierno simboliza la muerte y la resurrección del Sol y la muerte y resurrección de los Hombres Solares. No obstante, tradicionalmente en el Solsticio de Invierno se celebra el nacimiento del Sol y del Cristo. 

En el Solsticio de Invierno, que se da entre el 21 y 22 de Diciembre de cada año se dice que el Sol muere, desaparece, entra en los reinos oscuros del firmamento Sur y deja frío al mundo; pero después de tres días de ausencia, durante la cual toda la naturaleza llora, cuando la Virgen Inmaculada Celestial se halla sobre el horizonte oriental en la medianoche entre el 24 y 25 de Diciembre, el Sol Niño empieza su nueva jornada desde el punto más austral en dirección al hemisferio Norte, para librar esa parte del mundo de la oscuridad y del frío, de la humedad y del hambre que serían inevitables si permaneciese siempre en la región austral. 

El Niño Solar nace de una Virgen (Signo de Virgo) que conserva su virginidad después del parto. El Niño es delgado y débil, pues viene al mundo cuando los días son más cortos y las noches más largas (en el norte del ecuador); su infancia está cercada por peligros, porque en esos tiempos el reino de las tinieblas es más fuerte que el suyo, y los astros, estrellas y luminarias infantes del cielo son degollados por el rey de la oscuridad; pero el día se va alargando conforme el Niño Sol se aproxima al equinoccio de primavera (pascua, crucifixión, viernes santo), el punto de su crucifixión, cuya fecha varía anualmente. 

El Dios Solar nacido en la aurora del 24 de diciembre es siempre crucificado en el equinoccio vernal o de primavera y da la vida para alimentar a sus adoradores. La fecha de su nacimiento es fija, mientras que la de su muerte es variable, debido a que la primera corresponde a una posición fija del Sol, en tanto la segunda es una posición variable, pues la Pascua (“de paso”) es variable y se calcula según las respectivas posiciones del Sol y de la Luna, porque esta fecha no se refiere a la historia de un hombre sino a la del Dios Solar.

Todos los pueblos de la antigüedad consideraban sagrado el 25 de diciembre. El Natalis Invicti, día del nacimiento del Sol y de Mitra, era el día en el que el Sol comenzaba a aumentar su poder para salvar de la muerte a la humanidad y a la Naturaleza; era un día santificado el 25 de diciembre, muchos siglos antes de la venida del Maestro Jesús al mundo. Fue hasta el siglo IV de la Era Cristiana, cuando los cristianos fijaron el día 24 de Diciembre como el Natalicio o la Navidad de Jesús Cristo para atraer hacia el cristianismo a los diferentes pueblos que festejaban el natalicio del Sol, así como el día domingo fue consagrado como día del Señor para no ahuyentar a los “pueblos paganos”. 

Los antiguos cristianos sabían que Jesús no nació el 25 de diciembre; entre los grupos cristianos se manejaban muchas fechas hasta que el Papa Julio I (337-352) dispuso zanjar la cuestión. San Juan Crisóstomo escribió en el año 390, bajo el Papa Silicio (384-399): “Este día 25 de diciembre acaba de ser escogido, en Roma, como el día del nacimiento de Jesús, a fin de que los paganos, ocupados con sus ceremonias (las Brumelias, en honor a Baco) dejen que los cristianos celebren sus propios ritos sin ser incomodados”. 

El Signo Zodiacal en el cual el Sol alcanza el equinoccio de primavera varía de acuerdo con la precesión de los equinoccios. En Asiria, Oannes tenía por signo al Pez y los Sumos Sacerdotes de Babilonia o Asiria tenían sus mitras en forma de pez, el cual representa la fecundidad. Mitra coincide con Tauro y Osiris era también venerado bajo la forma del toro Apis o Serapis. El Sol en Aries (carnero o cordero) es el símbolo de Astarté, de Júpiter-Ammon y de Jesús, el Cordero de Dios. El Pez se aplica igualmente a Jesús, como se puede observar en las catacumbas. Los antiguos cristianos se identificaban con un pez. La muerte y resurrección del Dios Solar en el equinoccio de primavera era tan conocida igual que su nacimiento en el solsticio de invierno. La muerte de Tammuz era llorada todos los años en Babilonia y Siria; la de Adonis en Siria y Grecia; la de Atis en Frigia; la de Mitra en Persia, y la de Baco y Dionysos en Grecia. 

Se dice que cuando murió Tammuz, Isthar lloró y no aceptó alimento alguno a causa de su profunda tristeza. Esta tristeza nos legó el ayuno que precede a la muerte del Sol en el equinoccio vernal o de primavera (la cuaresma) y esta costumbre la encontramos en México, Babilonia, Asiria, Egipto, Persia y Asia Menor. En la época de Jesús, el Cordero era el signo del equinoccio vernal, que a su paso (pascua) por el gran círculo del horizonte, “el cordero de Dios era crucificado en el espacio”. Estos relatos nunca se refirieron de modo particular a Jesús, Osiris, Krishna u otro Hombre Solar fundador de una religión, sino al Cristo Universal. El Cristo del Mito Solar era el Cristo de los Misterios y el Cristo de los Misterios es el Hombre Dios o el Dios Hombre, es el Cristo Místico, el Cristo Interno. 

En realidad, todos los Seres Solares redentores nacen de una virgen el día 25 de diciembre, porque en esa fecha, el Sol nace y comienza a salvar al mundo con su calor. Los Grandes Maestros enseñaron que en el Sol existe una fuerza espiritual y una fuerza física. La fuerza física de los rayos solares fecunda la Naturaleza tal como el Padre fecunda a la Madre, produce el crecimiento de las plantas y sustenta y conserva los reinos animal y humano. La fuerza física solar es una energía constructora y creadora, y fuente de toda fuerza física. El drama del Cristo Solar y el del Cristo Místico es el drama del hombre, pues el hombre tiene un nacimiento físico y otro místico. El nacimiento físico puede ocurrir en cualquier época, pero el nacimiento místico, por medio de la Iniciación, se simboliza en la medianoche del día 24 de diciembre, donde el Iniciado ve al Sol Espiritual en su corazón (Estrella de Belén en la casa de carne) como su Salvador Espiritual, así como el Sol físico es su salvador físico. ¡Que el Amor, la Paz y la Luz del Cristo resplandezca en sus corazones!

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viernes, 4 de diciembre de 2020

Consciencia y Equlibrio Emocional

Por miles de años en las escuelas espirituales se ha estudiado al hombre como un ser constituido de un cuerpo, alma y espíritu. En el mundo moderno se comprende al hombre como un ser pensante y muy recientemente se empieza a estudiar y comprender su dimensión sentimental y emocional. En realidad, somos seres espirituales y los pensamientos, sentimientos y emociones son manifestaciones del alma y la conciencia.

Cuando observamos la dinámica de nuestros pensamientos, sentimientos y emociones, nos damos cuenta que nos convertimos en lo que pensamos, sentimos y hablamos. El hombre en sí mismo es la obra suprema de la Creación, pero el hombre psicológicamente es lo que él piensa y siente que es. Lo que pensamos y sentimos de sí mismos es lo que hemos aprendido a lo largo de nuestra vida.

El pensamiento es creador, pero lo que hace que los pensamientos se hagan realidad es la energía del sentimiento y la emoción. La eterna Ley de la Vida es: Lo que tu piensas y sientes lo haces realidad. Donde está tu atención allí estás tú. Cuanto más intenso sea el sentimiento dentro del deseo más rápido se hará realidad.

La necesidad de controlar y vigilar los pensamientos no puede ser subrayada demasiado, pues el dominio de los sentimientos y emociones juega el papel más importante en la vida para mantener el equilibrio mental, salud, éxito y logros en los asuntos mundanos o del ser personal de cada individuo.

El pensamiento crea, el sentimiento y la emoción es lo que anima los pensamientos y la imaginación es la facultad de ver lo que pensamos y sentimos. Todo pensamiento que sentimos y visualizamos en nuestra mente lo podemos hacer realidad, el único requisito es aceptar el contenido exacto de nuestro pensamiento o imagen mental.

Nos convertimos en lo que pensamos y en lo que sentimos, por eso hay que aprender a vivir en atención para darnos cuenta delo que pensamos y sentimos de momento en momento. Cada pensamiento es como una semilla que sembramos y que tarde o temprano germina, crece, se desarrolla y da frutos. El sentimiento y la emoción son el abono que el pensamiento necesita para que se desarrolle y de frutos.

Los sentimientos son estados anímicos duraderos que pueden ser generados por la emoción o por la reflexión. Las emociones son estados anímicos espontáneos secundarios que revelan los momentos de agitación del alma ante estímulos externos o internos y nos dan la capacidad de sentir ya sea alegría, miedo, enojo, etc. Los instintos son los estados anímicos primarios de sobrevivencia, reproducción, preservación de la vida, etc.

El ser humano no ha sido capaz todavía de hacer que la razón rija su vida, vive sumergido continuamente en un mar de emociones, pasiones y sentimientos encontrados, que son en definitiva los que marcan el rumbo de sus vidas. Los seres humanos no han aprendido aún a guiarse por el razonamiento y lo hacen por sus emociones y sentimientos. La eterna lucha entre lo que se debe hacer y lo que se desea hacer es una realidad, tanto en el hombre como en el gobierno de los pueblos.

El planeta tierra es un salón de clases para el desarrollo de la naturaleza emocional, cuando la corriente de vida ha alcanzado la maestría sobre la naturaleza del sentimiento, se gradúa. Mientras mantengamos pensamientos y sentimientos de odio, de condenación, de crítica, envidia, celos, temor, dudas o sospechas y permitamos que esos pensamientos y sentimientos generen irritación dentro de uno, con seguridad tendremos desarmonía, fracaso y caos en el cuerpo, la mente y nuestro mundo. Poner nuestra atención en los pensamientos, sentimientos y emociones negativas es absorber sus vibraciones e invitarlos a que entren en nuestra mente, cuerpo y asuntos.

Según los investigadores, las emociones primarias son la alegría, el miedo, el enojo y la tristeza. Para la Metafísica y la Kabbalah las emociones fundamentales son el amor y el temor de donde derivan las demás. Las emociones son estados del alma, también son aprendidas y también se pueden cultivar.

Recordemos que los pensamientos no pueden convertirse en cosas hasta que son revestidos con sentimientos. Cualquier discordia en los sentimientos rompe con la Ley del Amor, que es la Ley del Equilibrio, la Armonía y la Perfección.

Las emociones positivas tienen el poder de generar en nuestro interior un estado de armonía, de paz y felicidad. El amor, la gratitud, el entusiasmo, el optimismo, la alegría, son ejemplos de sentimientos y emociones positivas. El primer paso para superarnos emocionalmente es comprender la dinámica emocional, luego equilibrar los sentimientos y emociones y finalmente cultivar nuestros sentimientos y emociones positivos (Continuará).

Es importante saber que conforme aprendemos, crecemos y nos desarrollamos en la escuela de la vida, vamos archivando en la memoria las impresiones e impulsos que recibimos del mundo exterior a través de los cinco sentidos, para usarlas posteriormente en asociaciones que dan vida al proceso mental de todo ser humano; pero existe otro tipo de impresiones que no son registradas en la memoria, sino en el alma, tales como el amor, el odio, los rencores, las angustias, etc.

La inconsistencia de las emociones que el niño recibe de sus padres, pueden provocar en él una inconsistencia emocional que se manifestará a lo largo de su vida, y será muchas veces la causa de no poder controlar sus emociones, y podrá ser la raíz de su impulsividad que probablemente le ocasione problemas cuando sea adulto (Continuará). ¡Nuestros mejores deseos de Armonía, Equilibrio, Salud, Paz, Bienestar y Prosperidad!

sábado, 3 de octubre de 2020

Sobre Psicología para Conocimiento de Sí Mismo

El hombre debe empezar a pensar por él mismo y hacerse responsable de su vida y mundo que lo rodea, no se puede seguir culpando al diablo por alguna debilidad mostrada. Siempre hay culpables para las debilidades que se tienen y no se acepta la realidad, la verdad de las cosas. La verdad no tiene camino, iglesia o lugar para encontrarla y esa es la belleza de la verdad, ella es vivencia. Un camino es algo rígido, estático. Cuando uno ve que la verdad es algo viviente, que se mueve, que no tiene lugar de descanso, que no está en ningún libro, iglesia o templo, el hombre es consciente de su Ser.

Cuando el ser humano acepta que es el creador de todo lo que le sucede y mira con esa profundidad la vida, empieza a eliminar de sí la autocompasión. El mundo no cambia porque el individuo no lo hace. El hombre vive auto-torturándose, lamentándose, sufriendo y afirmando que todos tienen la culpa de sus desgracias y dolores. Aceptar lo que se es, es eliminar la autocompasión y empezar a transformar la ira, envidia, ambición, egoísmo. En la comprensión de todo eso está la Verdad, el Ser, el Yo Soy, Esencia o Conciencia que hace al ser humano ser a imagen y semejanza de su Creador. 

Para poder tener una conciencia lúcida se necesita vivir siempre el momento, el instante, el ahora. La conciencia se alimenta de conciencia. La Luz en cada ser humano nace y aumenta con el estado de Ser, estar y existir. Es muy importante Ser, ser auténticos, verdaderos, y esto se logra viviendo el momento, el presente. El Gran Ser Supremo, el Creador, vive en un Presente Eterno tan grande y profundo que la mente muchas veces no comprende; de aquí la necesidad de la inteligencia alerta, lúcida, clara, que es la intuición, y que es la única verdadera guía de la vida. Comprender la vida es comprendernos a nosotros mismos. 

Para conocernos verdaderamente tal como somos y no como lo pintan los ideales filosóficos, se necesita estar solo consigo mismo, ya que si aprendemos sobre nosotros mismos de acuerdo al concepto o a la opinión de otro, aprendemos lo que ello nos diga pero no lo que somos. No es lo mismo el concepto de conocimiento a conocernos. 

Si el ser humano utilizara la conciencia en su totalidad, fuese diferente. El hombre solo usa una parte de su cerebro, que es igual a afirmar que solo usa una parte de su conciencia. La vida hay que observarla y vivirla totalmente, pero sin dividirse. 

Atención es estar consciente, es ser consciente. El ser humano no es consciente de lo que habla como de lo que lo rodea, porque su mente siempre está ocupada interesada en sí misma, en sus minúsculos y absurdos problemas y en sus estrechas ideas y comentarios, persiguiendo estúpidas ambiciones que en el fondo huelen a ridículo. 

Es ridículo pensar que el tener mucha información barata en la psiquis es estar consciente. Para ser consciente hay que poner mucha atención a lo que nos rodea, observar todo hasta el más mínimo movimiento de nuestro mundo interior. Para observar hay que poner atención, todo nuestro ser, todo nuestro cuerpo, oídos, nervios; en sí, que la mente, el cuerpo y la conciencia sean un todo, estar allí presente, atento, consciente de sí mismo y todo lo que nos rodea, sin dividirnos, sin que exista un ente entre observante y objeto observado. Observar, ver en completo olvido de sí mismo, aquí no hay lugar para el pensamiento, para la división, para el juicio, sino un estado de Ser, sí, de ser conscientes. 

Para poder comprender la vida, la naturaleza en toda su expresión, hay que poner mucha atención, estar consciente y solamente se pone atención cuando hay interés, lo que significa que realmente queremos comprender la vida, el mundo que nos rodea. Cuando queremos comprender algo le ponemos ante todo interés, corazón y mente; en este estado de atención somos sensibles, captamos y percibimos el más mínimo movimiento de nuestra mente y lo que nos rodea; es estar siempre alerta y tal estado de atención es consciencia total. En este estado de ser consciente la totalidad de nuestro Ser se revela en un instante. 

Hay muchos que buscan el conocimiento de sí mismos en los libros, rituales, etc., pero el conocimiento de sí mismo solo lo encontramos en el presente, en el momento. El verdadero aprendizaje psicológico acerca de sí mismo está siempre en el presente, en el momento, en el ahora. Cuando comprendemos que el aprender es del presente, del momento, empezamos a vivir intensamente, aprendemos de nosotros mismos a cada minuto, a cada instante, ya que siempre estamos viviendo, observando, escuchando, percibiendo la realidad de la vida. Enseñanzas extraídas del libro “Psicología de la Edad de Oro”, del V:.M:. Hach Ben Faqui. ¡El Creador Supremo Dios los Ilumine, los Guíe y los Proteja! 

Los invitamos el al Curso “Psicología para el Conocimiento de Sí Mismo”, este Domingo 4 de Octubre 2020, 10am a 2pm. Av. Hidalgo # 411A, Interior 1, Col. Centro, Teziutlán, Puebla. Celular y WhatsApp 2261007510. Pueden ver más en el siguiente enlace https://eradeluzmexico.blogspot.com/p/cursos-teziutlan-puebla.html ¡El Creador Supremo Dios les de Armonía, Paz, Éxito y Bienestar!

jueves, 30 de julio de 2020

Sobre el Poder del Pensamiento y Sentimiento

Cuando buscamos superarnos a través del conocimiento de sí mismo, lo primero y más evidente que encontramos son nuestros pensamientos, sentimientos y emociones; más allá está el Espíritu, el Ser que cada uno de nosotros Es, la Mágica Presencia de Dios Yo Soy. Entre el cuerpo físico material y denso, y el Espíritu, el Ser que cada uno de nosotros Es, Yo Soy, encontramos las diferentes manifestaciones del alma. 

La Eterna Ley de la Vida es: Lo que tú piensas y sientes lo traes a la forma; donde está tu pensamiento allí está tu conciencia; donde está tu consciencia allí estás tú, porque tú eres tu conciencia. Mientras el ser humano genere y albergue pensamientos y sentimientos de crítica, condenación, miedo, dudas, resentimiento, odio, envidia y otros, con toda seguridad tendrá discordia, fracaso y desastre en su mente, cuerpo y mundo. Mientras el ser humano siga poniendo su atención en pensamientos y sentimientos negativos estará atrayéndolos a su vida. 

La mayoría de las situaciones que generan caos, desarmonía, enfermedad, limitación, fracaso y sufrimiento en la vida y mundo de las personas tienen su causa en sus pensamientos, sentimientos, emociones, palabras y acciones discordantes. Cualquier discordia en los sentimientos rompe la Ley del Amor, que es la Ley del Equilibrio, la Armonía y la Perfección. 

Es necesario darnos cuenta que las fuerzas destructivas que se manifiestan en la Tierra, generadas por la emisión casi incesante de pensamientos y sentimientos humanos irritantes y destructivos, han entrado en los asuntos de los individuos o naciones solamente por falta de control en sus sentimientos y emociones. 

Los sentimientos de irritación estremecen, perturban y desarreglan la sustancia más sutil de la estructura atómica de la mente, cuerpo y mundo de la persona que los envía. El sentimiento discordante es lo que produce las condiciones que llamamos desintegración, vejez, falta de memoria y todas las demás fallas en el mundo de la experiencia humana. 

Sin embargo, hay que saber que los pensamientos no pueden convertirse en cosas hasta que son revestidos con el sentimiento. La actividad sentimental de la Vida es el punto menos protegido de la conciencia humana, y es la energía acumulada mediante la cual los pensamientos se convierten en cosas. El control de los sentimientos como las emociones juega el papel más importante en la Vida para mantener el equilibrio de la mente, la salud del cuerpo, y el éxito y los logros en los asuntos y mundo del ser personal de cada individuo. 

Darle expresión a los pensamientos y sentimientos discordantes es el camino de menor resistencia y es la actividad habitual del individuo sin desarrollo que se niega a comprender la Ley de su propio Ser y llevar al ser personal a obedecer dicha Ley. Aquel que no quiera controlar sus pensamientos y sentimientos está en mal camino, ya que las puertas de su conciencia están abiertas de par en par a las actividades desintegradoras emitidas por las mentes, sentimientos y emociones de otros. 

La mayor necesidad en el mundo moderno es enseñar a la humanidad a controlar sus sentimientos y emociones, pues es muy fácil caer en los pensamientos, sentimientos y actividades discordantes, porque la humanidad está sumergida en un ambiente y una asociación de manifestaciones psicológicas creados en su totalidad por ella misma. 

El individuo tiene que hacer un esfuerzo consciente para trascender estas limitaciones, y nadie puede quitar de su vida y mundo la miseria, discordia y destrucción en tanto no controle sus propios pensamientos y sentimientos. Al principio esta disciplina requiere de un esfuerzo determinado y continuo, pero no importa cuánto esfuerzo sea necesario para controlar estas dos actividades, vale la pena todo el tiempo, energía y esfuerzo, ya que sin esto no se puede tener un dominio real y permanente de la vida y mundo. 

Además de comprender los efectos inmediatos del poder del pensamiento y sentimiento, es necesario conocer y comprender el poder creador y creativo de los pensamientos, sentimientos y emociones, así como su naturaleza y origen. Asimismo, es necesario conocer y comprender las manifestaciones anímicas o psicológicas derivadas de estas capacidades o facultades del hombre, como los deseos, las creencias, dogmas, paradigmas, valores, programaciones, ideas fijas, cristalizaciones, conductas, hábitos, costumbres, etc., y como nos ayudan o nos limitan en nuestro proceso de superación interior y espiritual. 

La Verdad de la Vida es que no puedes desear algo que no pueda manifestarse en algún lugar del Universo. Cuanto más intenso sea el sentimiento dentro del deseo, tanto más rápido se logrará. La intención de Dios para cada uno de sus Hijos es la abundancia de toda cosa buena y perfecta. Él creó la Perfección y dotó a sus Hijos con ese mismo Poder para crear y mantener la Perfección y expresar el Dominio Divino. La humanidad fue creada a Imagen y Semejanza de Dios y la única razón por la que no manifiestan Dominio es porque no usan su Autoridad Divina, porque no se aceptan ni se reconocen como Hijos de Dios. 

La humanidad se encuentra hoy en este estado de conciencia, y así continuará hasta que acepte a Dios en su corazón como el Dueño, el Dador y el Hacedor de todo el Bien que puede entrar en su vida y mundo. 

La primera Ley del Absoluto, de Dios, del Ser, Yo Soy, es la Unidad del Todo. La Unidad se manifiesta en los tres principios de la manifestación: Padre, Hijo y Espíritu Santo; Poder, Amor, Saber; Dios, el hombre y el Universo. 

La primera manifestación del Ser es el Uno, el Padre con quien debemos ser Uno, tal como decía el Maestro Jesús el Cristo: Yo y el Padre somos Uno. El Padre es la vida individualizada, es la Unidad del Ser, es la Fuerza del progreso de la Evolución. 

Todo se conserva y vive en la Unidad, y todo desaparece en Ella. La Unidad está más allá de la mente, del sentido y del placer. No obstante, se llega a la Unidad por medio de la mente, del sentido y del placer. Yo y el Padre somos Uno; Yo Soy Él, Él es Yo; Yo Soy lo que Dios Es. 

Vivir la Unidad es identificarse con el Ser Interno, Dios, Yo Soy y abarcar El Todo. El Absoluto es la Realidad misma que mora en todo ser visible e invisible, es el Ser Interno en el hombre, el Sol Central Invisible 

El Reino de Dios es Uno, pero diversificado en muchos. La Dualidad es la Unidad multiplicándose a sí misma para crear. El Ternario es el Amor de la Dualidad o el Hijo de los dos: Padre, Madre e Hijo, Padre, Hijo y Espíritu Santo, etc. 

El Maestro de Maestros, Jesús el Cristo, dijo: “Buscad el Reino de Dios y su justo uso y lo demás os será dado por añadidura”. Asimismo dijo: “El Reino de Dios está dentro de vosotros”. Dado que el Reino de Dios está dentro del hombre, éste debe buscarlo dentro de su propio organismo, de su propio cuerpo, para llegar algún día a unirse con Él e identificarse con el Ser Interno, el Dios Íntimo que se halla en su interior. 

El Rey Interno es el Dios Íntimo, el Ser Interno, Yo Soy, que se manifiesta por la Dualidad, el Ser Divino o Yo Superior y el ser externo o yo inferior, dirigentes del mundo abstracto y concreto. En realidad estos dos son Uno, excepto cuando la mente externa o el intelecto acepta la separación. El Uno es el Padre, el Sol Físico que corresponde al Pensamiento Creador en el Hombre; el Sentimiento es la Expresión Materna de Dios en el corazón. 

El ser personal tiene que reconocer completa e incondicionalmente que la conciencia humana no tiene nada propio, pues hasta la energía por la cual uno reconoce al Gran Dios Interno, es irradiada al ser personal por el Gran Ser Divino. 

El Amor al Gran Ser Interno y la atención mantenida en la Verdad, Salud, Libertad, Paz, Suministro o cualquier otra cosa que puedas desear para un uso correcto, lo traerás a tu mundo si lo mantienes persistentemente en tu pensamiento y sentimiento conscientes, tan seguro como que hay una Gran Ley de Atracción Magnética en el Universo. ¡El Creador Supremo Dios los Ilumine, los Guíe, los Proteja y les de la Revelación!

Los invitamos al Curso “Dinámica de los Pensamientos, Sentimientos, Emociones y Palabras”, este Sábado 3 de Julio de 2021, 4pm a 8pm. Calle Francisco Orozco # 18, Col. Revolución, Xalapa, Veracruz, Puebla https://eradeluzmexico.blogspot.com/p/cursos-talleres-seminarios-xalapa.html ¡El Creador Supremo Dios les de Armonía, Salud, Paz, Bienestar, Éxito y Prosperidad!