jueves, 11 de marzo de 2021

Las Leyes Superiores de la Vida

Apreciado Estudiante de la Luz, sabemos que la mayoría de las situaciones que generan caos, desarmonía, enfermedad, limitación, fracaso y sufrimiento en la vida y mundo de las personas tienen como causa sus pensamientos, sentimientos, emociones, palabras y acciones discordantes. 

La Eterna Ley de la Vida es: Lo que tú piensas y sientes lo traes a la forma; donde está tu pensamiento allí está tu consciencia; donde está tu consciencia allí estás tú, porque tú eres tu consciencia. 

Mientras el ser humano genere y albergue pensamientos y sentimiento de crítica, condenación, miedo, dudas, resentimiento, envidia, odio y otros, con toda seguridad tendrá discordia, fracaso y desastre en su mente, cuerpo y mundo. Mientras el ser humano siga poniendo su atención en pensamientos y sentimientos negativos estará atrayéndolos a su vida. 

Sin embargo, los pensamientos no pueden convertirse en cosas hasta que son revestidos con el sentimiento. La actividad sentimental de la Vida es el punto menos protegido de la conciencia humana, y es la energía acumulada mediante la cual los pensamientos se convierten en cosas. Por eso es muy importante vigilar los sentimientos, a que el control de los sentimientos como las emociones juega el papel más importante en la Vida para mantener el equilibrio de la mente, la salud del cuerpo, y el éxito y los logros en los asuntos y mundo del ser personal de cada individuo. 

Cualquier discordia en los sentimientos rompe la Ley del Amor, que es la Ley del Equilibrio, la Armonía y la Perfección. El mayor crimen en el Universo contra la Ley del Amor es la emisión casi incesante que hace la humanidad de toda clase de sentimientos irritantes y destructivos. 

Algún día la humanidad se dará cuenta que las fuerzas destructivas que se manifiestan en la Tierra, generadas por los pensamientos y sentimientos humanos, han entrado en los asuntos de los individuos o naciones solamente por falta de control en sus sentimientos y emociones. 

Así como el ruido de una explosión causa un choque al sistema nervioso, generando una sensación de temblor en la estructura celular del cuerpo, de la misma forma los sentimientos de irritación estremecen, perturban y desarreglan la sustancia más sutil de la estructura atómica de la mente, cuerpo y mundo de la persona que los envía. El sentimiento discordante es lo que produce las condiciones que llamamos desintegración, vejez, falta de memoria y todas las demás fallas en el mundo de la experiencia humana. 

Darle expresión a los pensamientos y sentimientos discordantes es el camino de menor resistencia y es la actividad habitual del individuo sin desarrollo que se niega a comprender la Ley de su propio Ser y llevar al ser personal a obedecer dicha Ley. Aquel que no quiera controlar sus pensamientos y sentimientos está en mal camino, ya que las puertas de su conciencia están abiertas de par en par a las actividades desintegradoras emitidas por las mentes, sentimientos y emociones de otros. 

El individuo tiene que hacer un esfuerzo consciente para trascender estas limitaciones, y nadie puede quitar de su vida y mundo la miseria, discordia y destrucción en tanto no controle sus propios pensamientos y sentimientos. Al principio esta disciplina requiere de un esfuerzo determinado y continuo, pero no importa cuánto esfuerzo sea necesario para controlar estas dos actividades, vale la pena todo el tiempo, energía y esfuerzo, ya que sin esto no se puede tener un dominio real y permanente de la vida y mundo. 

Es importante comprender que la intención de Dios para con sus Hijos es la abundancia de toda cosa buena y perfecta. Él creó la Perfección y dotó a sus Hijos con ese mismo Poder para crear y mantener la Perfección y expresar el Dominio Divino. La humanidad fue creada a Imagen y Semejanza de Dios, la única razón por la que no manifiestan su Autoridad Divina es porque no se reconocen y aceptan como Hijos de Dios, Seres Espirituales viviendo una experiencia humana en un cuerpo físico que es el Templo de Dios. 

La humanidad continuará en este estado de conciencia hasta que acepte a Dios en su corazón como el Dueño, el Dador y el Hacedor de todo el Bien que puede entrar en su vida y mundo. El ser personal tiene que reconocer completamente que la conciencia humana no tiene nada propio, pues hasta la energía por la cual uno reconoce al Gran Dios Interno, la Mágica Presencia Yo Soy, es irradiada al ser personal por el Gran Ser Divino. 

El Amor al Gran Ser Interno y la atención mantenida en la Verdad, Salud, Libertad, Paz, Suministro o cualquier otra cosa que puedas desear para un uso correcto, lo traerás a tu mundo si lo mantienes persistentemente en tu pensamiento y sentimiento conscientes, tan seguro como que existe la Gran Ley de Atracción Magnética en el Universo. La Verdad de la Vida es que no puedes desear algo que no pueda manifestarse en algún lugar del Universo. Cuanto más intenso sea el sentimiento dentro del deseo, tanto más rápido se logrará. 

El primer paso para controlarte a ti mismo es el aquietamiento de toda actividad externa, tanto de la mente como del cuerpo. El segundo paso es imaginar sentir el cuerpo envuelto en una esplendorosa luz blanca. El tercer paso es reconocer: Yo acepto gozosamente ahora la plenitud de la Magna Presencia de Dios, el Cristo Puro. Luego, cierra la meditación decretando: Yo Soy un Hijo de la Luz, Yo amo a la Luz, Yo le sirvo a la Luz, Yo vivo en la Luz, Yo Soy protegido, iluminado, suministrado y sostenido por la Luz, y Yo bendigo la Luz. 

La Luz es la manera que Dios tiene de crear y mantener el Orden, la Paz y la Perfección en toda su Creación. Todo ser humano puede tener todo el tiempo que requiera para hacer esto cuando su deseo sea lo suficientemente intenso. La intensidad del deseo en sí reordenará el mundo, condiciones y cosas de las personas para utilizarlo en la escalada hacia la cima. No hay persona en el mundo que esté exenta de esta Ley, ya que el deseo intenso de hacer algo constructivo es el Poder de Dios que libera la energía necesaria para crear y expresar el objeto del deseo. Todo el mundo tiene el mismo privilegio supremo de hacer contacto con la Todopoderosa Presencia de Dios, y Ésta es el único Poder que siempre ha elevado, que eleva y que elevará al ser humano y su mundo por encima de la discordia y la limitación. 

La condición desafortunada en la conciencia humana que mantiene a la gente en su limitación auto-creada es su actitud mental, que teme o ridiculiza lo que no entiende. Todos y cada uno de los individuos tiene la Llama Divina de la Vida dentro de sí, y ese Ser Divino en ti tiene el Dominio donde quiera que te muevas en el Universo. Si por tu propia inercia mental no ejerces el necesario esfuerzo para reordenar tus viejos hábitos de mente y cuerpo, andarás atado por las cadenas de tu propia forja; pero si escoges conocer al Dios dentro de ti y te atreves a darle todo el control de tus actividades externas, recuperarás el conocimiento de tu Dominio sobre toda sustancia, Dominio que te ha pertenecido desde el principio de los tiempos. 

La Ley de Reencarnación es la actividad del crecimiento humano que le brinda al individuo la oportunidad de reestablecer un equilibrio en condiciones que él mismo causó conscientemente que se desequilibraran. No es más que una de las actividades de la Ley de Compensación, Causa y Efecto, o lo que podría denominarse un proceso de equilibrio automático que gobierna todas las Fuerzas en todas partes del Universo. Todo está sometido a la Ley perfecta, directa y exacta. 

Sólo hay una manera de evitar la rueda cósmica de Causa y Efecto, la necesidad de reencarnar, y es mediante el esfuerzo consciente por comprender la Ley de la Vida. Tienes que buscar diligentemente el Dios Interno, establecer un contacto permanente y consciente con ese Ser Interno, y aferrarte firmemente a Él ante la condición que sea en la vida externa. 

No hay Maestría ni Dominio Consciente en las prácticas hipnóticas o de trance y son de los más peligroso y destructivo para el crecimiento del alma de la persona que permite tal práctica. Comprende a cabalidad que el Control Consciente, la Maestría y el uso de las Fuerzas y cosas terrenas deben estar en todo momento bajo la dirección de tu Ser Interno o Divino, a través de la cooperación perfecta y obediencia de todas tus facultades externas de mente y cuerpo a dicha Guía Interna. Sin esto es imposible alcanzar la Maestría. 

Al decir verdad, los milagros no existen, ya que todo ocurre de acuerdo con la Ley; y eso que parece milagroso al concepto actual de la humanidad no es más que el resultado de aplicación de Leyes a las cuales la conciencia actual de la humanidad no está acostumbrada, por lo que le resulta extraño e insólito. Cuando se comprende correctamente la realidad de la Vida, todas esas manifestaciones que le parecen milagrosas a su conciencia actual resultan ser experiencias tan naturales y normales, como la formación de palabras le son normales a todo aquel que ha aprendido el uso del alfabeto. 

En estos momentos de crisis podemos decir a la humanidad: Despierten del engaño de los sentidos, despierten de su letargo. El ser humano le presta poca atención y aún menos adoración a su Fuente, la Suprema, Magna, Esplendorosa, Majestuosa e Infinita Causa de todo lo que existe, el Creador y Sostenedor de todos los mundos. El ser humano no le da gratitud a la Gran Presencia Gloriosa, a la Vida misma por la cual existe. El ser humano agradece por los favores materiales recibidos, los cuales son tan efímeros que pasan de uno a otro y luego desaparecen, pero se olvidan de agradecer a la Fuente de toda Vida, todo Amor, toda Inteligencia, todo Poder. La Vida que disfrutan en todo momento pueden considerarla como propia, pero siempre ha pertenecido, pertenece ahora y siempre pertenecerá a la Gran Fuente Una de la Vida, la Luz, el Amor y Todo Bien, Dios, el Supremo, el Adorable, el Omipenetrante. 

A causa del mal uso que el ser humano le da a la Energía de Vida que el Omnipresente Uno derrama sobre él de manera constante, pura, perfecta e incontaminada, ha creado condiciones tan destructivas y dolorosas que al no poder soportarlas, ya sea por desesperación, agonía o rebelión acude a Dios para que lo libere de tal miseria. Esta es la ofrenda que le presenta al Dador de Todo Bien a cambio de la Incesante Perfección que continuamente otorga en Amor Supremo. La única condición que el Gran Ser exige para darlo todo es que se le use correctamente para bendecir al resto de la Creación con júbilo infinito, actividad armoniosa y Perfección. 

Todos los Ámbitos de Vida y Luz se mueven y crean de acuerdo al principio fundamental sobre el cual descansa la Perfección. Dicho principio es el Amor. Si no fuera por los Grandes Maestros de Luz, hace tiempo que la humanidad se hubiera destruido a sí misma y al planeta sobre el cual existe. Las trascendentales y magníficas actividades de Amor y Luz son las condiciones naturales en que Dios creó y espera que sus Hijos manifiesten obedeciendo a su comando de Amor. En el Universo no existen cosas sobrenaturales, todo lo que es trascendental, bello y perfecto es algo natural y acorde con la Ley de Amor. 

Cuando los hijos de la Tierra se apartan del Amor, están escogiendo deliberada y conscientemente la experiencia del caos. Quienquiera que trate de existir sin Amor no puede sobrevivir por mucho tiempo en ninguna parte de la Creación. Tales esfuerzos solo redundarán en fracaso, miseria y disolución. Todo aquello que carezca de Amor tiene que regresar al caos, a lo amorfo, de manera que la sustancia pueda volver a ser utilizada de nuevo en combinación con el Amor y producir una forma nueva y perfecta. Esta Ley se aplica tanto a la Vida Universal como a la individual. Es Inmutable, Irrevocable, Eterna y, no obstante, Benévola, ya que la creación de la forma existe para que Dios tenga algo sobre lo cual verter Amor y, así, expresarse en acción. Esta es la Ley de la Magna Presencia Una de la cual todo lo demás procede, es el Mandato de la Eternidad, y la Inmensidad y Esplendor de esa Perfección no se puede describir en palabras. (Enseñanzas del Maestro Ascendido Saint Germain) ¡El Creador Supremo Dios los Ilumine, los Guíe y los Proteja!

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lunes, 1 de febrero de 2021

El Poder de las Palabras

Apreciados Estudiantes de la Luz, la Vida y el Amor, mucho se habla del poder de las palabras pero aún no se ha comprendido a profundidad. Es necesario darnos cuenta del poder que las palabras encierran y usarlas para nuestra superación integral, pues las palabras son el medio más común de comunicación en la experiencia humana. Todos tenemos el poder de pensar, sentir, hablar y actuar con libertad. Lo que pensamos, sentimos y hablamos crea nuestra realidad en el día a día: felicidad o infelicidad, limitación o prosperidad, salud o enfermedad, etc.

La palabra hablada es la expresión perfecta de lo que pensamos y sentimos. La boca habla de lo que abunda en el corazón, decía el Maestro Jesús el Cristo. Las palabras son pensamientos hablados y vitalizados con el sentir del corazón. Hablamos lo que pensamos y pensamos en lo que creemos, que en el fondo constituye nuestra verdad.

"Panal de miel son las palabras suaves", decía el sabio Salomón. Un proverbio tibetano dice: "La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro”. Quien conoce el valor de las palabras cuida su verbo. Decía el Maestro Pitágoras que “No sabe hablar quien no sabe callar” y que “Solamente se debe de hablar cuando la palabra es más importante que el silencio”. "Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras", dijo Shakespeare. "El sabio no dice lo que sabe y el necio no sabe lo que dice", reza un proverbio chino. "Muchas palabras no indican mucha sabiduría", dijo Tales de Mileto. “El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras”, dice un proverbio chino. Y Zenón de Citio dijo: “Tenemos dos orejas y una sola boca justamente para escuchar más y hablar menos”. 

Las palabras tienen el poder de despertar, cambiar o generar estados de ánimo, sentimientos y emociones en sí mismos o en los demás. Las palabras pueden alegrar o entristecer, enojar o violentar, mover o paralizar, etc. Una palabra triste puede deprimir a quien la escucha. Una palabra alegre puede iluminar el día de una persona. Una palabra de enojo puede despertar temor o violencia en los demás. Una palabra amorosa puede despertar bondad o generosidad en quien la escucha. Una sola palabra puede traernos la felicidad o la desdicha. Las palabras pueden acariciar como el más dulce beso, pero también puede herir como la más filosa espada, puede alentar como el más fraternal abrazo o destruir incluso al más fuerte.

Cuando te sientas desarmonizado imagina la situación con detalles pero sin juzgar y sin identificarte, en seguida busca una palabra o frase positiva y repítela hasta sentir una sensación de tranquilidad y paz. Puedes repetir esta práctica las veces que creas necesario. Las palabras tienen el poder de crear diferentes escenarios y realidades en la vida de las personas, pues las palabras crean imágenes en la mente de quien las escucha. Las palabras positivas crean escenarios positivos, las palabras negativas crean escenarios negativos. Las palabras pueden liberar o esclavizar, sanar o angustiar, construir o destruir, vencer o derrotar, etc. Una palabra a tiempo puede aliviar tensiones. Una palabra descuidada puede destruir una vida. Una palabra de amor puede curar y ser una bendición. Una misma palabra puede expresar muchas cosas de acuerdo al énfasis con que se dice.

La manera de hablar y la forma como usamos las palabras es esencial para una buena comunicación con los demás y con uno mismo. Cuanto más sencilla y clara sea la forma de hablar, mejor será la comunicación. Es importante decir las palabras correctas en el momento correcto. Debemos aprender a hablar cuando se debe de hablar y callar cuando se debe callar. Las palabras crean imágenes en la mente de las personas que nos escuchan, por eso es importante escoger las palabras correctas para comunicar lo que deseamos comunicar.

Cuando alguien habla se desnuda ante los demás porque las palabras revelan la conciencia de las personas, lo que piensan y sienten. Si queremos vivir en armonía con nosotros mismos y con los demás debemos de hacer buen uso de las palabras y evitar expresiones hirientes. Cuando una persona está en armonía consigo misma, sus palabras son armoniosas, positivas, equilibradas, edificantes y constructivas; en cambio, cuando una persona está desarmonizada puede volcar sobre sí mismo y los demás una avalancha de expresiones negativas y destructivas.

Nuestras palabras deben centrarse en la verdad, deben ser armoniosas, estimulantes, motivadoras, edificantes e inspiradoras. La mente no reconoce las negaciones. Lo que las personas niegan eso es justamente lo que atraen a sus vidas. Cuando negamos algo la mente crea una imagen de lo que negamos y busca manifestarla en la realidad.

Así como debemos cuidar las palabras que pronunciamos en su calidad, énfasis y veracidad, también hay que estar atentos a las palabras que escuchamos, pues las palabras crean imágenes en nuestra mente, generan pensamientos y despiertan sentimientos en el corazón. Recordemos que lo que pensamos, sentimos y hablamos se manifiesta en nuestra vida y mundo. Hay que hablar con atención, observando cada palabra que salga de nuestra boca. Cuando no tengamos nada positivo que decir es mejor callar, porque cuando alguien está enojado o resentido le es fácil hablar con palabras hirientes y destructivas, haciéndose más daño a sí misma y a los demás. Decía el Maestro de Maestros: "No es lo que entra por la boca del hombre lo que lo contamina, sino lo que sale de ella”, es decir, las palabras negativas que generan una vibración discordante que tarde o temprano regresan a su origen.

La palabra es un poder. Con la palabra damos forma y vida a la energía que proviene de nuestro interior, de nuestro Ser, la cual alimentamos con el sentimiento y la emoción. Cada palabra que pronunciamos va impregnada de nuestro sentimiento y emoción. La palabra como el sonido emplea el éter como medio de expresión y proyección. Cada palabra tiene el potencial de su propia realización, el potencia para su manifestación física. Cada palabra que pronunciamos es un decreto, pues cada palabra es la expresión de nuestra conciencia, nuestro pensamiento y sentimiento, facultades creadoras y divinas con que todos estamos dotados. Las palabras crean, la palabra es creadora. Cada palabra es un ser con vida, cualidad, forma y expresión. Cada palabra deber ser cuidadosamente pronunciada de tal forma que los sonidos armónicamente combinados produzcan exactamente lo que queremos manifestar.

El lenguaje de las palabras es creador, pero el lenguaje usado irresponsablemente forma creaciones inarmónicas y destructivas. El lenguaje verbal es una manifestación de poder, de energía, mediante la cual se manifiesta una fuerza interior que irradia hacia el exterior. El lenguaje es la revelación de determinadas fuerzas internas con su expresión indiscutible. Todas las cosas de la Naturaleza tienen su lenguaje peculiar. La Naturaleza es una escritura viviente, eterna, indestructible, por medio de la cual comunica la Verdad, desde el primer día luminoso de la creación, a aquellos que han aprendido a descifrarla. En tiempos remotos debió existir un lenguaje universal, único y común a todos. El descubrimiento de este Lenguaje constituye el camino para llegar a la Verdad, Dios, que se expresa cada día, cada hora, cada instante y cada momento mediante Fuerzas, Principios y Leyes.

La palabra es un poder, la palabra es creadora, la palabra es el verbo y el verbo es creador. Así está escrito en el Evangelio de Juan: "En el principio era el Verbo (la Palabra) y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho". La palabra es el poder creador que manifestó la creación de Dios como del hombre.

La palabra hablada es sonido y el sonido produce vibración. El sonido producido por la palabra es energía divina que crea, genera progreso, evolución o desintegración. Cada palabra que emitimos genera una vibración que tiene el poder de poner a vibrar nuestros cuerpos, células, moléculas y átomos, de acuerdo al sentimiento y la emoción con que la impregnamos. Este poder del Verbo Divino afecta directamente nuestra aura, chakras, glándulas y sistemas bioenergéticos y bio-orgánicos funcionales. Cada chakra, de acuerdo a su vibración posee un color en particular y el poder del verbo puede avivar o cambiar esos colores, así como puede cambiar el color de nuestra aura.

Las palabras tienen el poder de purificar, cambiar y transformar nuestro mundo interior, nuestras creencias, valores, programaciones, condicionamientos y nuestro mismo ADN para lograr nuestra realización interior, nuestra realización espiritual. El Verbo, por el principio de resonancia tiene el poder de despertar lo que está latente en el Ser.

Para conseguir la transformación interior hay que aprender a usar frases positivas, decretos o afirmaciones en tiempo presente, pues vivimos en un eterno presente. El poder del cambio, la transformación y la realización está en el presente, el aquí y el ahora. Hace mucho tiempo se dijo: Decretarás una cosa y te será dada y la Luz resplandecerá en tus caminos. El hombre, creado a la imagen y semejanza de Dios tiene el mismo poder de decretar como Dios cuando dijo: “Haya Luz y hubo Luz”.

La Ciencia de la Palabra hablada ha sido practicada a lo largo de los siglos tanto por los adeptos en el lejano oriente como por los místicos del occidente, quienes han usado el poder del verbo a través de mantras, oraciones, invocaciones, afirmaciones, decretos, cantos y otros para poner en actividad las Fuerzas Divinas y Universales en beneficio de si mismos y de la humanidad. ¡El Creador Supremo Dios los Ilumine, los Guíe, los Proteja y les de la Revelación!

sábado, 19 de diciembre de 2020

El Significado Espiritual del Solsticio de Invierno

El aparente ir y venir del Sol entre los Trópicos de Cáncer y de Capricornio debido a los movimientos de la Tierra, y su paso por la línea del ecuador en dos ocasiones a lo largo del año determina las cuatro estaciones de la Naturaleza y, por supuesto, determina la vida de todos los seres vivos del planeta Tierra, incluyendo nuestras vidas. 

Dado que la vida de los seres humanos depende del Astro Rey, desde el pasado la mayoría de los pueblos y religiones lo han asociado a la Divinidad y todos los Maestros, Profetas o Avatares que a lo largo de la historia alcanzaron los más altos niveles de desarrollo espiritual como Cristo, Buda, Mitra, Horus, Dionisio, Huiracocha, Krishna, Quetzalcoatl, etc., siempre han sido asociados al Sol. 

El Solsticio de Invierno se da cuando el Sol recorre el Trópico de Capricornio e indica la noche más larga y el día más corto del año. El Solsticio de Invierno simboliza el día más oscuro del año y al mismo tiempo el día en que el Sol nace. El Solsticio de Invierno simboliza la muerte y la resurrección del Sol y la muerte y resurrección de los Hombres Solares. No obstante, tradicionalmente en el Solsticio de Invierno se celebra el nacimiento del Sol y del Cristo. 

En el Solsticio de Invierno, que se da entre el 21 y 22 de Diciembre de cada año se dice que el Sol muere, desaparece, entra en los reinos oscuros del firmamento Sur y deja frío al mundo; pero después de tres días de ausencia, durante la cual toda la naturaleza llora, cuando la Virgen Inmaculada Celestial se halla sobre el horizonte oriental en la medianoche entre el 24 y 25 de Diciembre, el Sol Niño empieza su nueva jornada desde el punto más austral en dirección al hemisferio Norte, para librar esa parte del mundo de la oscuridad y del frío, de la humedad y del hambre que serían inevitables si permaneciese siempre en la región austral. 

El Niño Solar nace de una Virgen (Signo de Virgo) que conserva su virginidad después del parto. El Niño es delgado y débil, pues viene al mundo cuando los días son más cortos y las noches más largas (en el norte del ecuador); su infancia está cercada por peligros, porque en esos tiempos el reino de las tinieblas es más fuerte que el suyo, y los astros, estrellas y luminarias infantes del cielo son degollados por el rey de la oscuridad; pero el día se va alargando conforme el Niño Sol se aproxima al equinoccio de primavera (pascua, crucifixión, viernes santo), el punto de su crucifixión, cuya fecha varía anualmente. 

El Dios Solar nacido en la aurora del 24 de diciembre es siempre crucificado en el equinoccio vernal o de primavera y da la vida para alimentar a sus adoradores. La fecha de su nacimiento es fija, mientras que la de su muerte es variable, debido a que la primera corresponde a una posición fija del Sol, en tanto la segunda es una posición variable, pues la Pascua (“de paso”) es variable y se calcula según las respectivas posiciones del Sol y de la Luna, porque esta fecha no se refiere a la historia de un hombre sino a la del Dios Solar.

Todos los pueblos de la antigüedad consideraban sagrado el 25 de diciembre. El Natalis Invicti, día del nacimiento del Sol y de Mitra, era el día en el que el Sol comenzaba a aumentar su poder para salvar de la muerte a la humanidad y a la Naturaleza; era un día santificado el 25 de diciembre, muchos siglos antes de la venida del Maestro Jesús al mundo. Fue hasta el siglo IV de la Era Cristiana, cuando los cristianos fijaron el día 24 de Diciembre como el Natalicio o la Navidad de Jesús Cristo para atraer hacia el cristianismo a los diferentes pueblos que festejaban el natalicio del Sol, así como el día domingo fue consagrado como día del Señor para no ahuyentar a los “pueblos paganos”. 

Los antiguos cristianos sabían que Jesús no nació el 25 de diciembre; entre los grupos cristianos se manejaban muchas fechas hasta que el Papa Julio I (337-352) dispuso zanjar la cuestión. San Juan Crisóstomo escribió en el año 390, bajo el Papa Silicio (384-399): “Este día 25 de diciembre acaba de ser escogido, en Roma, como el día del nacimiento de Jesús, a fin de que los paganos, ocupados con sus ceremonias (las Brumelias, en honor a Baco) dejen que los cristianos celebren sus propios ritos sin ser incomodados”. 

El Signo Zodiacal en el cual el Sol alcanza el equinoccio de primavera varía de acuerdo con la precesión de los equinoccios. En Asiria, Oannes tenía por signo al Pez y los Sumos Sacerdotes de Babilonia o Asiria tenían sus mitras en forma de pez, el cual representa la fecundidad. Mitra coincide con Tauro y Osiris era también venerado bajo la forma del toro Apis o Serapis. El Sol en Aries (carnero o cordero) es el símbolo de Astarté, de Júpiter-Ammon y de Jesús, el Cordero de Dios. El Pez se aplica igualmente a Jesús, como se puede observar en las catacumbas. Los antiguos cristianos se identificaban con un pez. La muerte y resurrección del Dios Solar en el equinoccio de primavera era tan conocida igual que su nacimiento en el solsticio de invierno. La muerte de Tammuz era llorada todos los años en Babilonia y Siria; la de Adonis en Siria y Grecia; la de Atis en Frigia; la de Mitra en Persia, y la de Baco y Dionysos en Grecia. 

Se dice que cuando murió Tammuz, Isthar lloró y no aceptó alimento alguno a causa de su profunda tristeza. Esta tristeza nos legó el ayuno que precede a la muerte del Sol en el equinoccio vernal o de primavera (la cuaresma) y esta costumbre la encontramos en México, Babilonia, Asiria, Egipto, Persia y Asia Menor. En la época de Jesús, el Cordero era el signo del equinoccio vernal, que a su paso (pascua) por el gran círculo del horizonte, “el cordero de Dios era crucificado en el espacio”. Estos relatos nunca se refirieron de modo particular a Jesús, Osiris, Krishna u otro Hombre Solar fundador de una religión, sino al Cristo Universal. El Cristo del Mito Solar era el Cristo de los Misterios y el Cristo de los Misterios es el Hombre Dios o el Dios Hombre, es el Cristo Místico, el Cristo Interno. 

En realidad, todos los Seres Solares redentores nacen de una virgen el día 25 de diciembre, porque en esa fecha, el Sol nace y comienza a salvar al mundo con su calor. Los Grandes Maestros enseñaron que en el Sol existe una fuerza espiritual y una fuerza física. La fuerza física de los rayos solares fecunda la Naturaleza tal como el Padre fecunda a la Madre, produce el crecimiento de las plantas y sustenta y conserva los reinos animal y humano. La fuerza física solar es una energía constructora y creadora, y fuente de toda fuerza física. El drama del Cristo Solar y el del Cristo Místico es el drama del hombre, pues el hombre tiene un nacimiento físico y otro místico. El nacimiento físico puede ocurrir en cualquier época, pero el nacimiento místico, por medio de la Iniciación, se simboliza en la medianoche del día 24 de diciembre, donde el Iniciado ve al Sol Espiritual en su corazón (Estrella de Belén en la casa de carne) como su Salvador Espiritual, así como el Sol físico es su salvador físico. ¡Que el Amor, la Paz y la Luz del Cristo resplandezca en sus corazones!

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viernes, 4 de diciembre de 2020

Consciencia y Equlibrio Emocional

Por miles de años en las escuelas espirituales se ha estudiado al hombre como un ser constituido de un cuerpo, alma y espíritu. En el mundo moderno se comprende al hombre como un ser pensante y muy recientemente se empieza a estudiar y comprender su dimensión sentimental y emocional. En realidad, somos seres espirituales y los pensamientos, sentimientos y emociones son manifestaciones del alma y la conciencia.

Cuando observamos la dinámica de nuestros pensamientos, sentimientos y emociones, nos damos cuenta que nos convertimos en lo que pensamos, sentimos y hablamos. El hombre en sí mismo es la obra suprema de la Creación, pero el hombre psicológicamente es lo que él piensa y siente que es. Lo que pensamos y sentimos de sí mismos es lo que hemos aprendido a lo largo de nuestra vida.

El pensamiento es creador, pero lo que hace que los pensamientos se hagan realidad es la energía del sentimiento y la emoción. La eterna Ley de la Vida es: Lo que tu piensas y sientes lo haces realidad. Donde está tu atención allí estás tú. Cuanto más intenso sea el sentimiento dentro del deseo más rápido se hará realidad.

La necesidad de controlar y vigilar los pensamientos no puede ser subrayada demasiado, pues el dominio de los sentimientos y emociones juega el papel más importante en la vida para mantener el equilibrio mental, salud, éxito y logros en los asuntos mundanos o del ser personal de cada individuo.

El pensamiento crea, el sentimiento y la emoción es lo que anima los pensamientos y la imaginación es la facultad de ver lo que pensamos y sentimos. Todo pensamiento que sentimos y visualizamos en nuestra mente lo podemos hacer realidad, el único requisito es aceptar el contenido exacto de nuestro pensamiento o imagen mental.

Nos convertimos en lo que pensamos y en lo que sentimos, por eso hay que aprender a vivir en atención para darnos cuenta delo que pensamos y sentimos de momento en momento. Cada pensamiento es como una semilla que sembramos y que tarde o temprano germina, crece, se desarrolla y da frutos. El sentimiento y la emoción son el abono que el pensamiento necesita para que se desarrolle y de frutos.

Los sentimientos son estados anímicos duraderos que pueden ser generados por la emoción o por la reflexión. Las emociones son estados anímicos espontáneos secundarios que revelan los momentos de agitación del alma ante estímulos externos o internos y nos dan la capacidad de sentir ya sea alegría, miedo, enojo, etc. Los instintos son los estados anímicos primarios de sobrevivencia, reproducción, preservación de la vida, etc.

El ser humano no ha sido capaz todavía de hacer que la razón rija su vida, vive sumergido continuamente en un mar de emociones, pasiones y sentimientos encontrados, que son en definitiva los que marcan el rumbo de sus vidas. Los seres humanos no han aprendido aún a guiarse por el razonamiento y lo hacen por sus emociones y sentimientos. La eterna lucha entre lo que se debe hacer y lo que se desea hacer es una realidad, tanto en el hombre como en el gobierno de los pueblos.

El planeta tierra es un salón de clases para el desarrollo de la naturaleza emocional, cuando la corriente de vida ha alcanzado la maestría sobre la naturaleza del sentimiento, se gradúa. Mientras mantengamos pensamientos y sentimientos de odio, de condenación, de crítica, envidia, celos, temor, dudas o sospechas y permitamos que esos pensamientos y sentimientos generen irritación dentro de uno, con seguridad tendremos desarmonía, fracaso y caos en el cuerpo, la mente y nuestro mundo. Poner nuestra atención en los pensamientos, sentimientos y emociones negativas es absorber sus vibraciones e invitarlos a que entren en nuestra mente, cuerpo y asuntos.

Según los investigadores, las emociones primarias son la alegría, el miedo, el enojo y la tristeza. Para la Metafísica y la Kabbalah las emociones fundamentales son el amor y el temor de donde derivan las demás. Las emociones son estados del alma, también son aprendidas y también se pueden cultivar.

Recordemos que los pensamientos no pueden convertirse en cosas hasta que son revestidos con sentimientos. Cualquier discordia en los sentimientos rompe con la Ley del Amor, que es la Ley del Equilibrio, la Armonía y la Perfección.

Las emociones positivas tienen el poder de generar en nuestro interior un estado de armonía, de paz y felicidad. El amor, la gratitud, el entusiasmo, el optimismo, la alegría, son ejemplos de sentimientos y emociones positivas. El primer paso para superarnos emocionalmente es comprender la dinámica emocional, luego equilibrar los sentimientos y emociones y finalmente cultivar nuestros sentimientos y emociones positivos (Continuará).

Es importante saber que conforme aprendemos, crecemos y nos desarrollamos en la escuela de la vida, vamos archivando en la memoria las impresiones e impulsos que recibimos del mundo exterior a través de los cinco sentidos, para usarlas posteriormente en asociaciones que dan vida al proceso mental de todo ser humano; pero existe otro tipo de impresiones que no son registradas en la memoria, sino en el alma, tales como el amor, el odio, los rencores, las angustias, etc.

La inconsistencia de las emociones que el niño recibe de sus padres, pueden provocar en él una inconsistencia emocional que se manifestará a lo largo de su vida, y será muchas veces la causa de no poder controlar sus emociones, y podrá ser la raíz de su impulsividad que probablemente le ocasione problemas cuando sea adulto (Continuará). ¡Nuestros mejores deseos de Armonía, Equilibrio, Salud, Paz, Bienestar y Prosperidad!

sábado, 3 de octubre de 2020

Sobre Psicología para Conocimiento de Sí Mismo

El hombre debe empezar a pensar por él mismo y hacerse responsable de su vida y mundo que lo rodea, no se puede seguir culpando al diablo por alguna debilidad mostrada. Siempre hay culpables para las debilidades que se tienen y no se acepta la realidad, la verdad de las cosas. La verdad no tiene camino, iglesia o lugar para encontrarla y esa es la belleza de la verdad, ella es vivencia. Un camino es algo rígido, estático. Cuando uno ve que la verdad es algo viviente, que se mueve, que no tiene lugar de descanso, que no está en ningún libro, iglesia o templo, el hombre es consciente de su Ser.

Cuando el ser humano acepta que es el creador de todo lo que le sucede y mira con esa profundidad la vida, empieza a eliminar de sí la autocompasión. El mundo no cambia porque el individuo no lo hace. El hombre vive auto-torturándose, lamentándose, sufriendo y afirmando que todos tienen la culpa de sus desgracias y dolores. Aceptar lo que se es, es eliminar la autocompasión y empezar a transformar la ira, envidia, ambición, egoísmo. En la comprensión de todo eso está la Verdad, el Ser, el Yo Soy, Esencia o Conciencia que hace al ser humano ser a imagen y semejanza de su Creador. 

Para poder tener una conciencia lúcida se necesita vivir siempre el momento, el instante, el ahora. La conciencia se alimenta de conciencia. La Luz en cada ser humano nace y aumenta con el estado de Ser, estar y existir. Es muy importante Ser, ser auténticos, verdaderos, y esto se logra viviendo el momento, el presente. El Gran Ser Supremo, el Creador, vive en un Presente Eterno tan grande y profundo que la mente muchas veces no comprende; de aquí la necesidad de la inteligencia alerta, lúcida, clara, que es la intuición, y que es la única verdadera guía de la vida. Comprender la vida es comprendernos a nosotros mismos. 

Para conocernos verdaderamente tal como somos y no como lo pintan los ideales filosóficos, se necesita estar solo consigo mismo, ya que si aprendemos sobre nosotros mismos de acuerdo al concepto o a la opinión de otro, aprendemos lo que ello nos diga pero no lo que somos. No es lo mismo el concepto de conocimiento a conocernos. 

Si el ser humano utilizara la conciencia en su totalidad, fuese diferente. El hombre solo usa una parte de su cerebro, que es igual a afirmar que solo usa una parte de su conciencia. La vida hay que observarla y vivirla totalmente, pero sin dividirse. 

Atención es estar consciente, es ser consciente. El ser humano no es consciente de lo que habla como de lo que lo rodea, porque su mente siempre está ocupada interesada en sí misma, en sus minúsculos y absurdos problemas y en sus estrechas ideas y comentarios, persiguiendo estúpidas ambiciones que en el fondo huelen a ridículo. 

Es ridículo pensar que el tener mucha información barata en la psiquis es estar consciente. Para ser consciente hay que poner mucha atención a lo que nos rodea, observar todo hasta el más mínimo movimiento de nuestro mundo interior. Para observar hay que poner atención, todo nuestro ser, todo nuestro cuerpo, oídos, nervios; en sí, que la mente, el cuerpo y la conciencia sean un todo, estar allí presente, atento, consciente de sí mismo y todo lo que nos rodea, sin dividirnos, sin que exista un ente entre observante y objeto observado. Observar, ver en completo olvido de sí mismo, aquí no hay lugar para el pensamiento, para la división, para el juicio, sino un estado de Ser, sí, de ser conscientes. 

Para poder comprender la vida, la naturaleza en toda su expresión, hay que poner mucha atención, estar consciente y solamente se pone atención cuando hay interés, lo que significa que realmente queremos comprender la vida, el mundo que nos rodea. Cuando queremos comprender algo le ponemos ante todo interés, corazón y mente; en este estado de atención somos sensibles, captamos y percibimos el más mínimo movimiento de nuestra mente y lo que nos rodea; es estar siempre alerta y tal estado de atención es consciencia total. En este estado de ser consciente la totalidad de nuestro Ser se revela en un instante. 

Hay muchos que buscan el conocimiento de sí mismos en los libros, rituales, etc., pero el conocimiento de sí mismo solo lo encontramos en el presente, en el momento. El verdadero aprendizaje psicológico acerca de sí mismo está siempre en el presente, en el momento, en el ahora. Cuando comprendemos que el aprender es del presente, del momento, empezamos a vivir intensamente, aprendemos de nosotros mismos a cada minuto, a cada instante, ya que siempre estamos viviendo, observando, escuchando, percibiendo la realidad de la vida. Enseñanzas extraídas del libro “Psicología de la Edad de Oro”, del V:.M:. Hach Ben Faqui. ¡El Creador Supremo Dios los Ilumine, los Guíe y los Proteja! 

Los invitamos el al Curso “Psicología para el Conocimiento de Sí Mismo”, este Domingo 4 de Octubre 2020, 10am a 2pm. Av. Hidalgo # 411A, Interior 1, Col. Centro, Teziutlán, Puebla. Celular y WhatsApp 2261007510. Pueden ver más en el siguiente enlace https://eradeluzmexico.blogspot.com/p/cursos-teziutlan-puebla.html ¡El Creador Supremo Dios les de Armonía, Paz, Éxito y Bienestar!

jueves, 30 de julio de 2020

Sobre el Poder del Pensamiento y Sentimiento

Cuando buscamos superarnos a través del conocimiento de sí mismo, lo primero y más evidente que encontramos son nuestros pensamientos, sentimientos y emociones; más allá está el Espíritu, el Ser que cada uno de nosotros Es, la Mágica Presencia de Dios Yo Soy. Entre el cuerpo físico material y denso, y el Espíritu, el Ser que cada uno de nosotros Es, Yo Soy, encontramos las diferentes manifestaciones del alma. 

La Eterna Ley de la Vida es: Lo que tú piensas y sientes lo traes a la forma; donde está tu pensamiento allí está tu conciencia; donde está tu consciencia allí estás tú, porque tú eres tu conciencia. Mientras el ser humano genere y albergue pensamientos y sentimientos de crítica, condenación, miedo, dudas, resentimiento, odio, envidia y otros, con toda seguridad tendrá discordia, fracaso y desastre en su mente, cuerpo y mundo. Mientras el ser humano siga poniendo su atención en pensamientos y sentimientos negativos estará atrayéndolos a su vida. 

La mayoría de las situaciones que generan caos, desarmonía, enfermedad, limitación, fracaso y sufrimiento en la vida y mundo de las personas tienen su causa en sus pensamientos, sentimientos, emociones, palabras y acciones discordantes. Cualquier discordia en los sentimientos rompe la Ley del Amor, que es la Ley del Equilibrio, la Armonía y la Perfección. 

Es necesario darnos cuenta que las fuerzas destructivas que se manifiestan en la Tierra, generadas por la emisión casi incesante de pensamientos y sentimientos humanos irritantes y destructivos, han entrado en los asuntos de los individuos o naciones solamente por falta de control en sus sentimientos y emociones. 

Los sentimientos de irritación estremecen, perturban y desarreglan la sustancia más sutil de la estructura atómica de la mente, cuerpo y mundo de la persona que los envía. El sentimiento discordante es lo que produce las condiciones que llamamos desintegración, vejez, falta de memoria y todas las demás fallas en el mundo de la experiencia humana. 

Sin embargo, hay que saber que los pensamientos no pueden convertirse en cosas hasta que son revestidos con el sentimiento. La actividad sentimental de la Vida es el punto menos protegido de la conciencia humana, y es la energía acumulada mediante la cual los pensamientos se convierten en cosas. El control de los sentimientos como las emociones juega el papel más importante en la Vida para mantener el equilibrio de la mente, la salud del cuerpo, y el éxito y los logros en los asuntos y mundo del ser personal de cada individuo. 

Darle expresión a los pensamientos y sentimientos discordantes es el camino de menor resistencia y es la actividad habitual del individuo sin desarrollo que se niega a comprender la Ley de su propio Ser y llevar al ser personal a obedecer dicha Ley. Aquel que no quiera controlar sus pensamientos y sentimientos está en mal camino, ya que las puertas de su conciencia están abiertas de par en par a las actividades desintegradoras emitidas por las mentes, sentimientos y emociones de otros. 

La mayor necesidad en el mundo moderno es enseñar a la humanidad a controlar sus sentimientos y emociones, pues es muy fácil caer en los pensamientos, sentimientos y actividades discordantes, porque la humanidad está sumergida en un ambiente y una asociación de manifestaciones psicológicas creados en su totalidad por ella misma. 

El individuo tiene que hacer un esfuerzo consciente para trascender estas limitaciones, y nadie puede quitar de su vida y mundo la miseria, discordia y destrucción en tanto no controle sus propios pensamientos y sentimientos. Al principio esta disciplina requiere de un esfuerzo determinado y continuo, pero no importa cuánto esfuerzo sea necesario para controlar estas dos actividades, vale la pena todo el tiempo, energía y esfuerzo, ya que sin esto no se puede tener un dominio real y permanente de la vida y mundo. 

Además de comprender los efectos inmediatos del poder del pensamiento y sentimiento, es necesario conocer y comprender el poder creador y creativo de los pensamientos, sentimientos y emociones, así como su naturaleza y origen. Asimismo, es necesario conocer y comprender las manifestaciones anímicas o psicológicas derivadas de estas capacidades o facultades del hombre, como los deseos, las creencias, dogmas, paradigmas, valores, programaciones, ideas fijas, cristalizaciones, conductas, hábitos, costumbres, etc., y como nos ayudan o nos limitan en nuestro proceso de superación interior y espiritual. 

La Verdad de la Vida es que no puedes desear algo que no pueda manifestarse en algún lugar del Universo. Cuanto más intenso sea el sentimiento dentro del deseo, tanto más rápido se logrará. La intención de Dios para cada uno de sus Hijos es la abundancia de toda cosa buena y perfecta. Él creó la Perfección y dotó a sus Hijos con ese mismo Poder para crear y mantener la Perfección y expresar el Dominio Divino. La humanidad fue creada a Imagen y Semejanza de Dios y la única razón por la que no manifiestan Dominio es porque no usan su Autoridad Divina, porque no se aceptan ni se reconocen como Hijos de Dios. 

La humanidad se encuentra hoy en este estado de conciencia, y así continuará hasta que acepte a Dios en su corazón como el Dueño, el Dador y el Hacedor de todo el Bien que puede entrar en su vida y mundo. 

La primera Ley del Absoluto, de Dios, del Ser, Yo Soy, es la Unidad del Todo. La Unidad se manifiesta en los tres principios de la manifestación: Padre, Hijo y Espíritu Santo; Poder, Amor, Saber; Dios, el hombre y el Universo. 

La primera manifestación del Ser es el Uno, el Padre con quien debemos ser Uno, tal como decía el Maestro Jesús el Cristo: Yo y el Padre somos Uno. El Padre es la vida individualizada, es la Unidad del Ser, es la Fuerza del progreso de la Evolución. 

Todo se conserva y vive en la Unidad, y todo desaparece en Ella. La Unidad está más allá de la mente, del sentido y del placer. No obstante, se llega a la Unidad por medio de la mente, del sentido y del placer. Yo y el Padre somos Uno; Yo Soy Él, Él es Yo; Yo Soy lo que Dios Es. 

Vivir la Unidad es identificarse con el Ser Interno, Dios, Yo Soy y abarcar El Todo. El Absoluto es la Realidad misma que mora en todo ser visible e invisible, es el Ser Interno en el hombre, el Sol Central Invisible 

El Reino de Dios es Uno, pero diversificado en muchos. La Dualidad es la Unidad multiplicándose a sí misma para crear. El Ternario es el Amor de la Dualidad o el Hijo de los dos: Padre, Madre e Hijo, Padre, Hijo y Espíritu Santo, etc. 

El Maestro de Maestros, Jesús el Cristo, dijo: “Buscad el Reino de Dios y su justo uso y lo demás os será dado por añadidura”. Asimismo dijo: “El Reino de Dios está dentro de vosotros”. Dado que el Reino de Dios está dentro del hombre, éste debe buscarlo dentro de su propio organismo, de su propio cuerpo, para llegar algún día a unirse con Él e identificarse con el Ser Interno, el Dios Íntimo que se halla en su interior. 

El Rey Interno es el Dios Íntimo, el Ser Interno, Yo Soy, que se manifiesta por la Dualidad, el Ser Divino o Yo Superior y el ser externo o yo inferior, dirigentes del mundo abstracto y concreto. En realidad estos dos son Uno, excepto cuando la mente externa o el intelecto acepta la separación. El Uno es el Padre, el Sol Físico que corresponde al Pensamiento Creador en el Hombre; el Sentimiento es la Expresión Materna de Dios en el corazón. 

El ser personal tiene que reconocer completa e incondicionalmente que la conciencia humana no tiene nada propio, pues hasta la energía por la cual uno reconoce al Gran Dios Interno, es irradiada al ser personal por el Gran Ser Divino. 

El Amor al Gran Ser Interno y la atención mantenida en la Verdad, Salud, Libertad, Paz, Suministro o cualquier otra cosa que puedas desear para un uso correcto, lo traerás a tu mundo si lo mantienes persistentemente en tu pensamiento y sentimiento conscientes, tan seguro como que hay una Gran Ley de Atracción Magnética en el Universo. ¡El Creador Supremo Dios los Ilumine, los Guíe, los Proteja y les de la Revelación!

Los invitamos al Curso “Dinámica de los Pensamientos, Sentimientos, Emociones y Palabras”, este Sábado 3 de Julio de 2021, 4pm a 8pm. Calle Francisco Orozco # 18, Col. Revolución, Xalapa, Veracruz, Puebla https://eradeluzmexico.blogspot.com/p/cursos-talleres-seminarios-xalapa.html ¡El Creador Supremo Dios les de Armonía, Salud, Paz, Bienestar, Éxito y Prosperidad!

domingo, 26 de julio de 2020

La Escuela de la Vida y el Plan Superior

(Primera parte de 3)
¡Apreciados Amigos y Amigas, Hermanas y Hermanos, Estudiantes de la Vida, la Luz y el Amor, les mando un saludo y un abrazo fraterno, deseándoles armonía, paz y felicidad en sus vidas, mentes y corazones! En este momento, Julio de 2020, quiero invitarlos a detenernos por un momento y hacer una reflexión sobre nuestras vidas y los tiempos que vivimos.

Ante todo es necesario saber y comprender que estamos viviendo tiempos interesantes en donde todos los progresos en la ciencia, la tecnología, los medios de comunicación, el internet, las redes sociales, etc., favorecen el despertar y expansión de nuestras consciencias. Sin embargo el exceso de información también genera confusión con relación a los cambios que están ocurriendo en la humanidad y el Planeta Tierra. Podemos afirmar que todos estos acontecimientos no son producto de la casualidad, sino que son causados por las Energías Cósmicas que estamos recibiendo del Centro de la Creación o Sol Central con el propósito de impulsar el avance del Plan Superior. 

Estamos en el Tercer Milenio y todas las grandes culturas como los Hindúes, Egipcios, Incas, Mayas, Toltecas, etc., afirman que estamos en un Nuevo Ciclo de aprendizaje y evolución para la humanidad. Las Energías Cósmicas de la Nueva Era de Luz están provocando grandes cambios y transformaciones a nivel individual, planetario y cósmico que necesitamos comprender para nuestra superación integral: personal y espiritual. 

Para beneficiarnos de la Nueva Era de Luz que estamos viviendo necesitamos comprender la vida que vivimos en el día a día y el mismo sistema en que vivimos. Cada día más personas están comprendiendo que la vida es una escuela y esto es una gran verdad. Se ha dicho que la vida es un juego y hay que saber sus reglas para poder jugar el juego de la vida, también se ha dicho que la vida es una gran aventura y hay que vivirla intensamente; todas estas formas de percibir la vida son parte de la verdad. El conocimiento espiritual superior desde hace miles de años nos ha enseñado siempre que vivimos en una gran escuela donde el más grande conocimiento es el conocimiento de sí mismos y así conocer el Universo y al Creador. 

Es necesario saber y comprender que la vida es una escuela donde todos tenemos la oportunidad de aprender en el día a día. Sin embargo, vivir por vivir, indiferente a sí mismos, indiferentes a la vida misma es lo que ha conducido a las personas a destruirse a sí mismas, crear desarmonía en sus vidas y experimentar el sufrimiento y el dolor. La escuela de la vida está regida por principios universales que obedecen a un orden y a un Plan Superior. Conocer, comprender y practicar los Principios Universales es la manera segura de lograr la salud, la armonía, la paz y la prosperidad. 

Es necesario saber y comprender que los problemas, las limitaciones, las enfermedades las desgracias y las desdichas que las personas viven en su día a día no son castigo divino, sino efectos de las mismas causas que las personas han creado con su forma negativa de pensar, de sentir, de hablar y de actuar. 

Es necesario darnos cuenta que tenemos que despertar y crear una Nueva Consciencia, una Consciencia Universal, una Consciencia Cósmica. Es necesario saber, reconocer y aceptar que todos los seres humanos, sin importar el color, la nacionalidad, el estatus académico o social, somos seres únicos, dignos y valiosos en la Creación, y siendo poseedores de grandiosas facultades creadoras y creativas, tenemos un fin trascendente, superior, cósmico y eterno, es por eso que todos merecemos la superación en todos los ámbitos de nuestra vida y de nuestro Ser.

Es necesario darnos cuenta que somos más que un cuerpo físico. Más allá del cuerpo físico, la mente y la personalidad está el Ser que cada uno de nosotros es. No somos pobres seres humano con algo espiritual, en realidad somos seres espirituales viviendo una experiencia humana con el propósito de aprender. Somos espíritus encarnados, emanados y conectados a la Fuente. Salimos del Creador y Volvemos al Creador. 

Desde hace miles de años las escuelas espirituales han estudiado al hombre como un ser espiritual que tiene un alma y un cuerpo físico. En su estudio más detallado enumeran siete cuerpos que constituyen la naturaleza conocida del hombre. Actualmente la propia ciencia afirma que somos seres multidimensionales que existimos en un Universo Consciente de infinitas posibilidades. Es necesario conocernos más allá del cuerpo físico, más allá de los sentidos, más allá de la mente, más allá de la personalidad y reconocer y aceptar nuestra realidad interior, espiritual y cósmica. El cuerpo físico, como el mundo material, es la expresión más densa de la Creación. El Séptimo Cuerpo es el Ser que cada uno de nosotros es. 

El cuerpo físico en sí mismo es único, valioso, perfecto, tiene inteligencia y consciencia y es el templo de nuestro Ser, del Espíritu, Dios. Como seres multidimensionales que somos, necesitamos conocer y comprender nuestros cuerpos internos, sutiles, espirituales, es decir, el Cuerpo Vital, Astral, Mental, Causal, Budhico y sobre todo el Séptimo Cuerpo del Espíritu, el Intimo, el Ser, Atman, Yo Soy la Mágica Presencia. Para lograr la realización interior, la realización espiritual, es necesario sentir, reconocer, aceptar, amar y adorar a la Mágica Presencia Yo Soy en nuestro interior. 

Es necesario darnos cuenta que después de los miles de años de su existencia, el hombre todavía no ha llegado a la comprensión de sí mismo, de su Vida, de su Ser, del Universo y del Creador. Hoy, con el despertar de nuestra consciencia, todos tenemos la oportunidad de conocer y comprender los principios de la Vida, del Universo y de nuestro Ser, la Causa Suprema, el Creador Supremo. Todas las grandes culturas sabían que el hombre y el Universo no son producto del acaso, sino que tienen una Causa Suprema, una Causa Espiritual. Los científicos afirman que el Universo fue creado por una Fuerza Universal, algunas filosofías y religiones dicen que fue creado por Dios, pero todos están de acuerdo en que fuimos creados por algo evidentemente Superior. 

En el Universo no existe la casualidad, el acaso, el azar, el destino, etc., porque todo efecto tiene una causa y toda causa tiene un efecto. Es necesario darnos cuenta que lo que vivimos en el día a día son efectos cuyas causas están en nuestra mente y corazón, porque nosotros creamos y atraemos de acuerdo a lo que pensamos y sentimos. La vida actual del ser humano está llena de conflictos cuya causa es la ignorancia de los principios que rigen su vida, pero sobre todo el desconocimiento de sí mismo, de su esencia espiritual, de su Ser, de su Espíritu. Estos conflictos individuales son la causa de los conflictos sociales, porque la sociedad es un reflejo del individuo. Las revoluciones armadas nunca podrán crear una sociedad mejor, porque ella solo puede ser creada con individuos conscientes de si mismos, física, emocional, mental y espiritualmente. 

Para alcanzar la armonía, el equilibrio, la paz y la felicidad que todos buscamos es necesario despertar nuestra consciencia, conocernos a nosotros mismos y comprender el mundo en que vivimos que es la gran escuela de la vida. Es necesario aprender a vivir, es necesario aprender a amar, Ser. Es necesario dejar de vivir por vivir e interesarnos por el conocimiento de nosotros mismos, reconocer y aceptar nuestra realidad interior para alcanzar la realización de nuestro Ser. Es necesario aprender a amar, amarnos a nosotros mismos y a nuestros semejantes como a sí mismos, porque el amor es la base de la vida, el Amor sustenta la Creación. Todos los grandes maestros espirituales nos han entregado la Enseñanza del Amor que hasta hoy pocos han comprendido. 

Realmente estamos en una Nueva Era, en un Nuevo Ciclo de aprendizaje para la humanidad donde todos tenemos la oportunidad de realizarnos, material y espiritualmente, pero es necesario despertar y crear una nueva consciencia, una Consciencia para la Nueva Era, para el Tercer Milenio, para el Nuevo Mundo, para la Nueva Tierra, para la Edad de Oro. Hoy todo avanza rápidamente, hoy todo está cambiando y nosotros estamos siendo testigos de esos grandes cambios y transformaciones. En los últimos cien años, la ciencia ha avanzado lo que no logró en milenios. Solo en la década de 1990 recibimos las tecnologías del celular y la internet que en lo particular solo comencé a usar en el año 2002. Nosotros debemos estar abiertos a los cambios de los tiempos modernos y no podemos aferrarnos al pasado porque la vida solo se vive intensamente es el presente, estamos viviendo en una Nueva Era que reclama de todos una Nueva Conciencia. Hoy nosotros necesitamos cultivar nuestra consciencia y comprender que hoy todo lo que pensamos y sentimos, todo lo que hablamos, todo lo que deseamos, lo atraemos rápidamente a nuestras vidas. 

Dado que todo lo exterior es un reflejo de lo interior, los cambios más grandes pero menos perceptibles se están dando en nuestra consciencia, de tal manera que hoy podemos comprender aspectos de la vida y del espíritu que hace diez o veinte años era casi imposible. Ese deseo de saber y ese impulso de ser que nos lleva a la búsqueda de sí mismos es causado por las mismas Energías de la Nueva Era de Luz y así estamos despertando a nuestra realidad interior, espiritual y cósmica. Es por eso que hoy muchos nos preguntamos, ¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿para qué estoy aquí?, ¿hacia dónde voy? En realidad todos nos hemos hecho las mismas preguntas en algún momento de nuestras vidas, pero muchas veces las dejamos pasar porque estábamos ocupados en el trabajo, en el negocio, en la profesión, en la familia, en los problemas, etc. 

Hoy nosotros debemos de reconocer y aceptar que en verdad somos seres únicos, dignos, valiosos e importantes en la Creación. Todos los textos sagrados nos dicen que el hombre fue creado a la imagen y semejanza de su Creador. Y si Dios es Espíritu, el hombre es un Ser Espiritual. Nosotros debemos saber, reconocer y aceptar que somos Espíritus encarnados que vinimos de las estrellas por nuestra libre elección para tomar una experiencia humana con el propósito de experimentar la dualidad y la separación y aprender en la escuela de la vida, y así, tomando consciencia del bien y del mal, elevarnos espiritualmente hasta convertirnos en Maestros Ascendidos con consciencia de la Presencia del Creador, Dios, en nuestro interior. 

Y así como el joven sale de su casa para estudiar y vivir experiencias que lo harán madurar, desarrollarse y crecer, de igual forma todos salimos por nuestro libre albedrío de la casa del Padre y traemos todo lo necesario física, emocional, mental y espiritualmente para aprender en la escuela de la vida. Y de la misma forma que un hijo regresa a su casa después de haber terminado su jornada, de igual forma todos regresamos a la casa del Padre, a Dios, al Creador, con la Sabiduría de la experiencia. Salimos de la casa del Padre y a ella debemos regresar, salimos del Creador y a Él debemos volver. Cada vida recibimos el llamado del Padre, mas el ser humano fascinado por el mundo y atado a la materialidad no ha escuchado el llamado de su Creador, y es por eso se da la reencarnación o vidas sucesivas, cuyo único propósito es dar al alma la oportunidad de despertar y emprender el retorno a casa. Hoy debemos aprender a escuchar la voz de nuestro Ser y no solo escuchar la voz de la personalidad. 

Al comienzo de la experiencia humana el hombre vivía en comunión con su Divinidad y amaba a Dios sobre todas las cosas; cuando enfocó su atención en la satisfacción de los sentidos físicos, se olvidó de su Divinidad y conoció la experiencia del sufrimiento y del dolor que perdura hasta hoy; afortunadamente la experiencia de la dualidad ha terminado y estamos empezando la experiencia de la unificación con nuestro Dios Interior, Yo Soy la Mágica Presencia. En realidad la separación es solo una idea porque todos tenemos eternamente la presencia del Creador en nuestro interior, en nuestro corazón, en cada órgano vital, en cada célula, molécula y átomo. En verdad somos Seres Divinales, cuyo objetivo es religarnos a nuestro Creador, al Padre, Dios, Yo soy la Mágica Presencia. 

Hoy debemos de atrevernos a sentir, reconocer, aceptar y afirmar: ¡Yo Soy lo que el Creador es, Dios vive en mí y yo en Él, Yo Soy la Mágica Presencia de Dios gobernando mi mundo, mi mente y mi Ser! ¡Dios, Yo Soy la Mágica presencia vive y palpita en nuestro corazón! Dios no se ve, pero se siente. El conocimiento de sí mismo es el más grande de todos los conocimientos, el conocimiento de sí mismo es Luz. ¡Estamos en una Nueva Era y la oscuridad de la ignorancia debe ser iluminada por la Luz de la Consciencia, por la Luz del Ser, del Espíritu, Dios, Yo Soy la Mágica Presencia! ¡La Presencia de Dios, la Luz de Dios ilumine sus Consciencias y sus Consciencias resplandezcan intensamente por toda la eternidad! ¡La Presencia de Dios los Ilumine, los Guíe y los Proteja siempre!


(Segunda parte de 3)
Amigos y Amigas, Hermanas y Hermanos, necesitamos comprender y practicar el Conocimiento Espiritual porque la teoría sin la práctica enriquece el intelecto pero no expande la consciencia, el Saber sin el Ser nos vuelve intelectuales pero nos aleja de la Sabiduría. La práctica nos lleva a la Maestría. Practicando el Conocimiento Espiritual nos convertimos en Maestros, Maestros de nosotros mismos. Maestro es aquel que sigue la voz de su corazón, la voz de su Ser, Dios, Yo Soy la Mágica Presencia.

Necesitamos despertar y expandir nuestra consciencia a través del estudio del Conocimiento Espiritual, la reflexión, la meditación, la concentración, la visualización, los decretos y afirmaciones, cultivar el arte de ver, el arte de escuchar, la atención, la observación, etc. Necesitamos estudiar la esencia de la Filosofía, Psicología, Ciencia, Arte, Mística, Teología, Antropología, Cosmología, etc. Necesitamos hacer de la Espiritualidad un estilo de vida y vivirla de instante en instante. 

En realidad la Espiritualidad es práctica porque tenemos que aprender a vivir en un estado de atención para conocernos y superarnos interiormente. Solamente viviendo en atención podemos darnos cuenta de lo que sucede en nuestro mundo interior y hacer los ajustes y correcciones necesarios. Atención es igual a consciencia. Debemos darnos cuenta que nosotros somos los que creamos nuestra vida con lo que pensamos, sentimos, hablamos y hacemos. No podemos seguir pensando en el castigo divino o en la mala voluntad del vecino. No podemos seguir sintiéndonos victimas del sistema o los culpables de nuestras desgracias y menos aún condenarnos a nosotros mismos. 

Nuestra vida presente es el resultado de lo que hemos pensado, sentido, hablado y hecho en el pasado. La pobreza y la riqueza, la salud y la enfermedad, la felicidad, el sufrimiento y el dolor, las angustias y preocupaciones son estados de conciencia que nosotros mismos creamos. En verdad todos merecemos lo mejor de la vida: Armonía, Paz, Felicidad, Sabiduría, Salud, Prosperidad, Éxito, Abundancia, etc. Si queremos un futuro mejor es necesario cambiar nuestra manera de pensar, de sentir y de hablar. 

Tenemos que saber, reconocer y aceptar que todos somos seres únicos, dignos y valiosos, y merecemos la Prosperidad, la Abundancia y la Riqueza. Todos y cada uno hemos creamos y atraído la Riqueza o la pobreza a nuestras vidas. Es importante saber y comprender que la verdadera espiritualidad no es pobreza, así como tener muchas cosas no significa haber logrado la realización espiritual. Hay personas que tienen todas las riquezas del mundo pero están vacías interiormente y viven siempre insatisfechas, otras personas son muy espirituales pero carecen de lo necesario para vivir. 

Nosotros no podemos rechazar la riqueza, es necesario comprender que tan importante es el Espíritu como el cuerpo físico, el Espíritu necesita del cuerpo físico como vehículo de expresión en el mundo tridimensional y el cuerpo físico necesita del Espíritu para su elevación espiritual. Es verdad que al final de nuestra jornada en la tierra lo único que debe brillar es la Luz de nuestra Consciencia y debemos renunciar a las cosas materiales, pero mientras vivamos en este sistema de cosas no podemos rechazar el dinero porque sin dinero no podríamos sobrevivir dentro del sistema. Es bueno saber y comprender que uno de los requisitos de la elevación espiritual es aprender a crear abundancia haciendo uso consciente de nuestras facultades creadoras, y aprender a crear es uno de los propósitos por el cual estamos viviendo esta experiencia humana. 

Todos merecemos disfrutar de las riquezas que nos ofrece el Universo mas no podemos crear apegos, debemos saber y comprender que así como cuando vamos de turismo a un lugar solo llevamos lo necesario, todos estamos de paso en este hermoso Planeta Tierra. La realización material también es importante, porque el que tiene medios económicos tiene tiempo para cultivar el Espíritu, pero quien no cuenta con lo necesario para vivir se ve en la necesidad de buscar primero la sobrevivencia. Necesitamos crear una consciencia de Abundancia, de Riqueza y de Prosperidad. Es mentira que ser espiritual es ser pobre o que la espiritualidad es pobreza material. Los grandes guías espirituales vivieron en la Abundancia, Riqueza y Opulencia. 

Debemos comprender que como seres espirituales y divinales, creados a la imagen y semejanza del Creador, como hijos del Creador Supremo que es el Dueño, Dador y Sustentador de todas las riquezas del Universo, merecemos vivir en la Abundancia, Riqueza y Prosperidad. La limitación en que vive la humanidad es el resultado de su idea de separación del Supremo Creador, por eso para disfrutar la Abundancia Ilimitada es necesario reconocer y aceptar la Presencia de Dios Yo Soy en nuestro interior, porque Dios es la Inteligencia Proveedora en el Universo. La Mágica Presencia de Dios Yo Soy vive eternamente en la Abundancia, Opulencia y Prosperidad. Los Maestros Ascendidos tienen el poder de precipitación porque tienen consciencia de Dios, Yo Soy la Mágica Presencia, y hacen la voluntad del Padre, el Creador Supremo Dios. 

Para vivir la Abundancia Ilimitada hay que aprender a Dar y hay que aprender a Recibir, porque el Dar y el Recibir sustenta el equilibrio de la Abundancia del Universo. Es bueno saber que el que da tiene derecho a recibir, y el que más da tiene derecho a recibir más, pero aquel que no aprende a dar aún lo poco que tiene le es quitado. En realidad cada quien da lo que tiene y tenemos que aprender a dar con la misma alegría que recibimos. El que tiene mucha Luz tiene el deber de dar Luz a los que no la tienen, y aquellos que no tienen la Luz deben ser humildes para recibirla, porque Dios da la Luz a los humildes. 

Hoy nosotros debemos tomar consciencia de la Ley de Dar y Recibir porque ella sustenta el equilibrio del universo. El Servicio Consciente es una Ley para todos los seres despiertos. Hoy más que nunca debemos dar, y la humanidad debe dejarse ayudar abriendo su mente y su corazón. Lo más importante en este momento es que la humanidad reconozca y acepte la Presencia de Dios, Yo Soy la Mágica Presencia en su corazón, porque Dios vive y palpita en el corazón del hombre. 

Realmente es necesario vivir en un estado de atención para poder cambiar interiormente, lo exterior es un reflejo de lo interior. Es necesario tomar consciencia de nuestros estados mentales y sentimentales para poder cambiar nuestra vida, porque nosotros atraemos de acuerdo a lo que pensamos y sentimos. Es necesario tomar consciencia de las programaciones y condicionamientos que hemos recibido a lo largo de nuestra vida y construir una consciencia diferente para crear y vivir una nueva realidad. 

Es necesario aprender a pensar, es necesario aprender la forma más elevada de pensar que es no pensar para escuchar la voz de nuestra alma, de nuestro Ser, y dejarnos guiar con humildad por la Sabiduría de nuestro Espíritu, Dios, Yo Soy la Mágica Presencia. La Sabiduría le pertenece al Ser, al Espíritu, a Dios, Yo Soy. Cuando dejamos de pensar en ese momento surge la Intuición. ¡Benditos sean los que escuchan la voz de su corazón y siguen el llamado de su alma, de su Ser, Espíritu, Dios, Yo Soy la Mágica Presencia! ¡El Creador Supremo Dios les de Armonía, Paz, Abundancia y Prosperidad! 

(Tercera parte de 3) 
Amigas y Amigos, Hermanas y Hermanos, los Maestros Ascendidos y los Hermanos de la Federación Galáctica dicen que lo más importante en este momento es Ser, pero cuando vemos los siglos de oscuridad en que vivió la humanidad, nos damos cuenta que para Ser es necesario el Saber. Pero no basta Saber, es necesario Ser. El Saber sin el Ser enriquece al intelecto pero esclaviza a la consciencia, el Ser sin el Saber nos hace muy espirituales pero verdaderos ignorantes del mundo, por lo que tan importante es el Ser como el Saber. El Ser más el Saber nos da la Sabiduría. Ser es mejor que existir, existir es vivir por vivir, lo más importante en este momento es Ser. Es necesario abrir nuestra mente y corazón a las verdades superiores que nos darán la realización de nuestro Ser, Dios, Espíritu, Yo Soy la Mágica Presencia.

En este momento debemos darnos cuenta que nuestro cuerpo físico es valioso, hermoso, inteligente, perfecto y es el templo de nuestro Ser, Espíritu, Dios, Yo Soy. Además de nuestro cuerpo físico tenemos nuestros cuerpos sutiles que son vehículos de expresión de nuestro Ser. La Salud del cuerpo físico la obtenemos cuando armonizamos nuestros cuerpos y aprendemos a vivir en armonía con nuestro Ser, Espíritu, Yo Soy. La Realización Espiritual comienza cuando llevamos la atención a nuestro interior y reconocemos y aceptamos la Presencia del Ser, Dios, Yo Soy en nuestro Corazón, porque donde está nuestra atención allí está nuestra consciencia, donde está nuestra atención allí estamos nosotros presentes. Realmente es necesario reconocer, aceptar y amar a la Mágica Presencia Yo Soy en nuestro corazón para alcanzar la elevación espiritual, la Ascensión. Solo cuando reconocemos, aceptamos y amamos a la Presencia del Creador, Dios en nuestro interior podemos vivir la verdadera Armonía, Paz, Felicidad y Libertad. Los Maestros Ascendidos son uno con su Mágica Presencia de Dios Yo Soy. 

La Libertad le pertenece al Ser, al Espíritu, Yo Soy la Mágica Presencia. Hace dos mil años, el Maestro Jesús el Cristo dijo: “Yo Soy la Verdad… Conoced la Verdad y la Verdad los hará libres.” Es necesario darnos cuenta que el ser humano realmente no es libre, el ser humano es esclavo de las apariencias, por eso no es capaz de ver la Verdad. Mientras el ser humano siga viviendo en la fascinación del mundo de apariencias y busque en lo externo, en lo conocido, está lejos de encontrar la Verdad, Dios, Yo Soy. La Verdad es lo desconocido de momento en momento. Nosotros debemos de aprender a vivir lo desconocido de instante en instante para llegar a la Verdad. Nosotros debemos de aprender a vivir el presente, el momento, el aquí, el ahora. 

Realmente estamos en una Nueva Era en donde todos, con el despertar de nuestra consciencia, podemos alcanzar la libertad. Es necesario reflexionar que todos hemos nacido para ser libres pero la realidad es que la mayoría de los seres humanos son esclavos, esclavos de sus miedos y temores, esclavos de sus dogmas y creencias, esclavos de sus programaciones y condicionamientos, esclavos del karma, esclavos del pecado, esclavo de sus errores, esclavos de su pasado. Yo creo que todos somos seres dignos y todos tenemos el derecho a la libertad, libertad interior, libertad de Ser que nos da la Felicidad, Armonía y Paz que todos deseamos. Debemos saber y comprender que estamos en una Nueva Era donde nuestras consciencias están siendo elevadas y hoy todo lo que pensamos y sentimos se materializa rápidamente, pero hoy también están emergiendo en nuestras vidas todos los registros de experiencias negativas del pasado y ellas tienen que ser transmutadas con la Llama Violeta. 

La Llama Violeta es la Llama de la Misericordia, de la Compasión, de la Transmutación, del Perdón y de la Libertad. Nosotros debemos aprender a invocar a la Ley del Perdón y a la Llama Violeta Purificadora para que consuma todos los errores que cometimos a lo largo de nuestra vida para alcanzar nuestra libertad. Error, pecado y karma en el fondo es lo mismo y son un peso que no le permite al alma volar a las alturas del Espíritu. Por esta razón el karma tiene que ser transmutado, el pecado perdonado y el error comprendido. Dharma es capital cósmico y es lo contrario del karma, y la mejor forma de acumular dharma es mediante el Servicio. La Llama Violeta es la herramienta espiritual que el Maestro Ascendido Saint Germain ha dado a la humanidad para que transmute todas las causas negativas que no le permiten vibrar a la frecuencia de su Espíritu y que el Universo pide en estos momentos para la ascensión en la Luz. 

Todos los pensamientos, sentimientos, emociones y palabras desarmoniosos tienen que ser transmutados con amor. La Llama Violeta es una actividad del Amor Divino. Todo nuestro mundo interior tiene que ser purificado hasta que resplandezca solamente la Luz de la consciencia, del Ser. En estos momentos es muy importante mantener el dominio consciente de nuestros pensamientos, sentimientos y palabras si queremos evitar crear más karma, ya que la Ley de Causa y Efecto puede actuar en meses, semanas, días u horas, para lo que antes tomaba años o vidas. Karma es una palabra oriental que significa acción, pero hoy comúnmente se entiende por karma todas las causas o acciones negativas que tienen en sí el potencial de su realización negativa. Negativo quiere decir que crea desarmonía, por lo que Dharma es lo contrario del karma y se entiende como el conjunto de causas o acciones positivas que también se han llamado capital cósmico. Karma y Dharma obedecen a la Ley de Causa y Efecto. 

En realidad, karma, pecado o error en el fondo es lo mismo y por muy negativo que sea tiene como único propósito darnos una enseñanza. Desafortunadamente la humanidad aún no ha aprendido a vivir en la escuela de la vida donde necesitamos comprender la dualidad y la separatividad, y al ignorar los Principios Universales que rigen la vida, vida tras vida experimenta el sufrimiento y el dolor. El hombre, siendo un ser creador, por su ignorancia es esclavo de sus propias creaciones. El hombre vive una falsa libertad que cada día lo hace más esclavo, esclavo del mundo de apariencia y de las cosas, esclavo de sus falsas creencias, de sus falsos valores, de sus condicionamientos y programaciones. En esta Nueva Era de la Libertad todos podemos liberarnos de las cadenas psicológicas que nosotros mismos creamos. 

En verdad hoy estamos dando paso a una Nueva Humanidad que está saliendo de las tinieblas de la ignorancia guiada por la Luz de su propia Consciencia, por la Luz de su Ser, Espíritu, la Luz de Dios, Yo Soy la Mágica Presencia y así va haciendo realidad la Edad de Oro. La Edad de Oro solo puede darse con una nueva humanidad, con una nueva consciencia y esa consciencia hoy está naciendo en los hombres y las mujeres de la Nueva Era que están haciendo de la Edad de Oro una realidad en sus vidas. En realidad ya estamos en la Edad de Oro, el Nuevo Mundo, la Nueva Tierra. Hoy podemos reconocer, aceptar y amar a Dios en nuestro corazón. Atrás quedó el fantasma del obscurantismo y del fanatismo dogmático. Hoy podemos afirmar sin miedo y sin temor: Yo Soy lo que el Creador es, Dios vive en mí y yo en Él, Yo Soy la Mágica Presencia gobernando mi mundo, mi mente y mi ser. Dios, Yo Soy la Mágica Presencia vive y palpita en nuestro interior. ¡En verdad todos tenemos la Presencia de Dios en nuestro Interior! ¡Todos somos importantes para el Padre Creador! ¡Dios vive y palpita en nuestro corazón y esta es la Verdad Eterna! ¡Dentro de cada hombre y dentro de cada mujer resplandece la Luz del Espíritu, de Dios, del Ser, Yo Soy la Mágica Presencia! ¡Benditos los que sientan a Dios en su corazón! 

Todos necesitamos beber de la Sabiduría Divina, extraer del fondo de todas las cosas lo más hermoso que hay en ellas. Necesitamos humildad para recibir la Sabiduría Divina porque Dios da la Luz a los humildes, no es lo mismo saber que ser consciente de lo que sabemos. El despertar y la expansión de la consciencia es un proceso como también es un proceso la Ascensión. Necesitamos amar a Dios en nuestro corazón y vivir en la práctica la Ley del Amor. Debemos saber y comprender que estas Enseñanzas de los Maestros Ascendidos tienen como propósito despertar, expandir y crear la Consciencia para la Nueva Era, la Nueva Tierra, el Nuevo Mundo, la Edad de Oro en todos nuestros hermanos los seres humanos, por eso yo los invito a abrir sus mentes y sus corazones. 

Estamos en la Era del Yo Soy. Dios, Yo Soy la Mágica Presencia vive dentro del hombre, el reino de Dios está dentro del hombre, el hombre es un ser divino, espiritual, el hombre es un Dios en embrión, el hombre es un Dios en potencia. Debemos comprender que Yo y el Padre somos uno, Yo Soy Él y Él es Yo. Es necesario reconocer, aceptar, decretar, afirmar, meditar, contemplar millares de veces… Yo Soy lo que Dios es… Dios vive en mí y Yo en Él… Yo Soy la Mágica Presencia gobernando mi mundo, mi mente y mi ser…Yo Soy… Yo Soy… Yo Soy… Yo Soy Dios en Acción. ¡Hermano, hermana, vive en paz y sé feliz con lo que eres, Dios bendiga tu hogar, tu trabajo y disfruta la vida eternamente! ¡El hombre es lo que piensa y siente ser, piensa y siente de ti lo mejor, atrévete, queremos una nueva consciencia, una nueva humanidad, un mundo mejor! ¡¡¡Que la Voluntad, la Sabiduría y el Amor vibren intensamente en sus vidas, mentes y corazones!!!